¡Que cunda el ejemplo!

| YASHMINA SHAWKI |

OPINIÓN

22 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA POLÉMICA surgida por la nueva ley que Chirac quiere promulgar en Francia prohibiendo la utilización de signos externos de confesión religiosa no es sino la punta del iceberg de un problema que yace en el seno de la sociedad europea desde que la inmigración islámica ha empezado a alcanzar cotas significativas. Países tradicionalmente laicos, abiertos y tolerantes tienen que afrontar, de forma periódica, la racista y xenófoba autoafirmación de comunidades foráneas que insisten en mantener sus señas de identidad al tiempo que se benefician de los privilegios que las sociedades de acogida les otorgan. El anuncio de la aprobación de esta ley en Francia, bastión de la libertad, igualdad y fraternidad no es sino la muestra más clara de que el problema trasciende el simple respeto a la individualidad, a la libertad de culto y a la no discriminación. La intención no es sancionar la diferencia obligando a la homogeneidad, sino defender la igualdad. Chirac no quiere la asimilación, sino garantizar que el principio de la no discriminación se cumple en su integridad. Es paradójico que la discusión se haya desatado, precisamente, por el velo islámico, un elemento que lejos de cumplir un precepto coránico, es, simple y llanamente, una manifestación discriminatoria derivada de una interpretación erróneamente interesada del versículo 31 de la sora XXIV del Corán , en la que se recomienda que las mujeres lleven un velo que les cubra el seno. Sólo la consideración de la mujer como un objeto a someter y a ocultar, sólo el miedo y la intolerancia fundamentan la tergiversación de este versículo. Si el velo fuera un precepto religioso y no una restricción social, no se obligaría a todas las mujeres que se encuentran en países como Arabia Saudí e Irán, sea cual sea su confesión religiosa, a ir cubiertas de pies a cabeza. Chirac ha tomado una medida valiente creando un precedente a seguir por el resto de los países comunitarios, defendiendo la igualdad que tanto nos ha costado lograr a las mujeres europeas sin dejarse manipular por los intereses de comunidades que quieren que se respeten sus tradiciones sin respetar nuestros principios y nuestras leyes. ¡Ojalá cunda el ejemplo!