¡Volved todos, y pronto!

| ENRIQUE CURIEL |

OPINIÓN

24 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO un gobierno decide rodear de silencio y de oscuridad la salida del país de un contingente de las Fuerzas Armadas para cumplir una difícil tarea lejos de España, algo extraño está ocurriendo. Es una actitud vergonzante, temerosa, ajena a la propia dignidad de nuestros militares, que han cumplido en los últimos años importantes tareas de pacificación e interposición -bajo mandato de Naciones Unidas-, en África, Centroamérica y Europa. El éxito y el esfuerzo de su trabajo fueron acompañados por el reconocimiento, el apoyo político y el calor de la mayoría de los españoles, lo que significaba la inauguración de una nueva etapa en las complejas relaciones entre nuestras Fuerzas Armadas y la sociedad española desde la guerra de Marruecos hasta su utilización política por el franquismo como un Ejército de ocupación interior que garantizaba el mantenimiento de la dictadura. La democracia recuperada en 1977 y las reformas militares impulsadas desde aquel momento trajeron el reencuentro de todos los españoles con «sus» Fuerzas Armadas sometidas al poder civil. La izquierda española y los nacionalistas hicieron un esfuerzo singular para superar las pulsiones de antimilitarismo que permanecían en amplios segmentos de las dos corrientes políticas e ideológicas, y, al mismo tiempo, los Gobiernos de Adolfo Suárez -nunca olvidaremos al teniente general Gutiérrez Mellado-, se implicaron en la modernización de los Ejércitos y en su aceptación de la Constitución de 1978. Por ello resulta especialmente irritante y rechazable la actitud de José María Aznar, que, como presidente del Gobierno, no ha dudado en acusar a la oposición de no apoyar a nuestros soldados en la misión en Irak que, irresponsablemente, él ha decidido. Jamás Adolfo Suárez habría adoptado tal actitud. Jamás habría intentado emponzoñar las relaciones entre la oposición y las Fuerzas Armadas para defender una decisión política. Cuando uno mira hacia el pasado lamenta que la derecha española evolucionara hacia posiciones políticas que hoy hubieran hecho imposible el pacto constitucional. En todo caso, esperemos que nuestros militares vuelvan todos y pronto. La situación en Irak se complica cada día y no sabemos si la muerte de los hijos de Sadam Huseín tendrá un efecto benéfico en el conflicto o representará lo contrario. Esta misión ajena a Naciones Unidas y que sitúa a España en una coyuntura internacional de subordinación a Washington, no tiene otra solución que la aprobación de una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que permita el envío de cascos azules, la participación de países como Francia, Rusia, India o Alemania, la constitución de un gobierno representativo y la aprobación de un calendario de retirada de fuerzas y de normalización democrática.