Temblor

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

22 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

AMOR, cuatro letras mágicas, los cuatro puntos cardinales de una vida, el norte, sur, este y oeste del cuerpo amado. Amor, la forma suprema de la libertad, según Cervantes. Un periodista amigo mío mantiene la muerte del mito de Don Juan. Aboga por un inteligente Viva Doña Juana. La mujer ahora elige. Antes se decía que las mujeres manejaban a su manera a los hombres, pero los sucesos nos demuestran que había y hay más esclavas y siervas que mujeres emancipadas. Las cosas cambian y, cada vez más, las mujeres no se quedan con el amor convencional, que no es amor. Un estudio que acabo de leer sobre Cervantes defiende que el escritor era un caballero andante de la libertad personal: «Tú mismo te labras tu ventura». Gran verdad. El azar influye, pero no tanto. El ser humano es un animal que decide, opta por las cadenas de una hipoteca, un matrimonio, un trabajo. Somos animales mansos, porque nos da la gana. Menos lamentos. Ahora que las mujeres, Viva Doña Juana, deciden mucho más, seguro que nos dan una lección a los hombres de auténtico amor, de coger la pasión por los cuernos. Lo dice la pastora Marcela en El Quijote: «El verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario y no forzoso». El amor que no es fingido es terremoto, bendito temblor. cesar.casal@lavoz.es