07 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LEO en una revista de submarinismo, la más conocida según me dicen, que cierta herramienta -una linterna, si no recuerdo mal- «es tan fácil de montar que hasta un político gallego podría hacerlo». Así, sin más. No sé si el periodista estaría pensando en Fraga o en Beiras, en Rajoy o en Touriño, en Paco Vázquez o en Cuíña, en Anxo Quintana o en Ventura Pérez Mariño. No sé si pensaba en los del PSOE o en los del PP o en los del BNG o en los de IU. No sé siquiera si se refería a los políticos actuales, a los pretéritos o a los venideros. En cualquier caso, la mera enumeración hace patente la estupidez de quien escribió semejante frase, gratuitamente, sin venir a cuento. Me espanta tanta facilidad para el insulto y la descalificación. Ocurre en todos los ámbitos, pero quizá resulte más grave cuando tiene por objeto a los políticos, sean del signo que quieran. Porque parece que hay una venia especial, un cierto acuerdo en que están para eso. Verdad es que a veces son ellos los que siembran la falta de respeto a su propia clase. Pero no basta esa excusa. Con frases como la citada, además de descartar a todo un pueblo, en nada se favorece el que los mejores se dediquen a la cosa pública. Y perdemos todos.