No puede ser verdad

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

15 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

SI FUESE VERDAD, si Fraga y Beiras hubiesen pactado una Comisión de Investigación descafeinada a cambio de dejar solo a Pérez Touriño con su moción de censura, sería una enorme deslealtad a Galicia, a la democracia y al pueblo que los votó, y estaríamos ante una situación de crisis política y moral que nos obligaría a pedir la inmediata celebración de elecciones autonómicas. Porque, más allá del criterio que tengamos sobre lo pactable y lo no pactable, y sobre las herramientas que cada partido puede utilizar, en modo alguno resultaría comprensible que, mientras los ciudadanos se partían el pecho contra la marea negra y contra el fatalismo político que desprendía, los líderes políticos se dedicasen a enredar con las instituciones y a poner en práctica el tan oportuno dicho de sálvese quien pueda . Mi conocimiento de los dos personajes que protagonizan este serial es largo y profundo, nacido del respeto y la admiración, y desarrollado en el marco de una generosa amistad que ambos me regalaron. Y, aunque también es verdad que esa actitud sólo la mantengo con Beiras, no creo que haya perdido la autoridad que me permite expresar mi plena convicción moral de que ni Fraga es capaz de eludir una censura a cambio de un paripé parlamentario, ni Beiras estaría dispuesto a llevarse una baza golosa a cambio de estropear toda la partida. Por eso necesito y espero que no sea verdad lo que me cuentan, y por eso he tomado la decisión de no creer ninguna prueba ni documento que pudiese convertir en un hecho innegable lo que para mí no es más que una fantasía. En la situación política y personal de Fraga, una moción de censura no le produce más costes que los derivados de un cambio de agenda. Y, en la situación política y personal de Beiras, nadie entendería que el BNG dejase de refrendar una censura presentada por el PSOE. Los dos veteranos políticos presumen de ser intelectuales, de poseer un liderazgo acrisolado en el servicio público, y de expresar sus criterios con evidente libertad. Los dos saben muy bien que lo bueno y lo malo que pensamos de ellos -que de todo hay, y abundante-, depende muy poco de las triquiñuelas políticas que puedan ocurrírsele. Y los dos son muy conscientes de que, si nos hacen una de estas, se juegan sus biografías respectivas a una sola carta. Y por eso tenemos que estar dispuestos a cambiar la historia, si preciso fuere, para afirmar que ni Fraga ni Beiras han pactado una tontería y una mezquindad.Pero entonces, se preguntarán ustedes, ¿cuál de los dos miente? Quizá ninguno. O los dos. Pero esta es una pregunta menor que ni a usted ni a mí nos interesa. Porque estamos en tiempos de políticas grandes.