Ardores y servilismo

| CARLOS R. BRAUN |

OPINIÓN

21 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL PENSAMIENTO único explica la afinidad entre Bush y Aznar por el servilismo de éste y el ardor guerrero de ambos. Y ya está, ya podemos salir a la calle con la pancarta, a que los enemigos de la libertad nos empujen al redil de la demagogia con señuelos como Nunca Máis y No a la guerra . Desconfío de los pacifistas que se limitan a condenar toda guerra siempre que la lleve a cabo EE. UU., Israel o lo que representan. Prefiero la postura del Papa: no a la guerra, salvo como último recurso. Y entonces, discutamos. Por ejemplo, no se puede ignorar, como hacen muchos pacifistas, que el 11-S pasó algo. Hay de verdad una situación internacional nueva, y nuevas amenazas a las que hacer frente. En ese marco, se abren posibilidades de cambio en la OTAN, de desdibujado papel tras 1989, la ONU, de cuestionable utilidad siempre, y la UE, que quizá ya no podrá ser el invento clásico donde sólo mandaban Francia y Alemania. En otros aspectos -las reformas económicas y sociales, por ejemplo- Aznar ha probado ser un pusilánime, pero ante la crisis iraquí parece un hombre de principios al oponerse a la opinión pública, y prudente en su estrategia de captar más voluntades. Estados Unidos no debería acometer esta campaña en solitario, y España puede obtener de su política beneficios, no en el campo petrolero, al que se atribuyen más perversidades de las pertinentes, pero sí de carácter estratégico, en un nuevo diseño del papel de España en el mundo, en la crucial lucha contra el terrorismo, y como fuerza creciente en una Europa nueva -¿no ha visto usted que en los antiguos países comunistas nadie se manifestó? Es que ellos sí saben lo que es una dictadura de verdad, y saben que quien les ayudó a superarla no fue Francia sino EE. UU. Bush, Aznar y la guerra merecen análisis y no hay por qué respaldarlos sin matices. Pero reducirlo todo a sumisiones y frenéticos belicismos es propio de quien se maneja con consignas, no con ideas.