Crónica de sucesos

| ANTONIO GONZÁLEZ |

OPINIÓN

17 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EN UN ARTÍCULO titulado «Cuanto peor, mejor», publicado en esta páginas, denunciaba la tendencia de la televisión a valorar la crónica negra como informaciones preferentes, incluso por delante de los grandes acontecimientos políticos nacionales e internacionales. Concretamente, los telediarios de la televisión pública suelen dedicar casi la mitad de su tiempo a informar profusamente sobre los tremendos sucesos que últimamente convulsionan a nuestra sociedad y que, sin duda, merecen el interés público y por tanto son atractivos para retener audiencia, pero que tambien pueden producir una cierta sospecha de que este tipo de informaciones, cuando se exagera su valoración, actúan como antídotos para encubrir otros asuntos de la vida pública incómodos para el poder. Hace unos días, el telediario de las 9 de la noche, en la Primera cadena de TVE, inició el sumario de los temas principales del día con el hallazgo del cadáver de la doctora de Tarragona, presuntamente asesinada por su novio. El presentador, Alfredo Urdazi, que tambien es director de los Servicios Informativos de la televisión pública, dedicó los 3 primeros minutos a esa noticia y después anunció de manera mucho más breve, las otras noticias de especial interés: el debate en el Congreso de los diputados sobre la participación de España en la probable guerra de Irak, la crisis entre Alemania y Francia con Estados Unidos por este mismo tema y las alarmantes inundaciones en Aragón. Éste era el contenido sustancial del sumario. En el desarrollo de las informaciones anunciadas, el telediario de esa noche amplió otros 4 minutos la información sobre el suceso de Tarragona, con detalles y antecedentes ya expuestos en otros telediarios anteriores. Por supuesto, el trágico desenlace de este suceso, era merecedor de un interés preferente. Sin embargo, en un día tan cargado de grandes temas, la televisión pública optó por la crónica negra y no por los otros grandes temas, alguno de ellos conflictivos para al Gobierno... No es un caso aislado. Unos dias antes, los telediarios tambien dedicaron bastante de su precioso y escaso espacio al hallazgo de cadáver del niño Dónovan, repitiendo una y otra vez las frías escenas de bomberos y policías en el lugar donde estaban los restos de la pobre víctima. Por esas mismas fechas, los telediarios en cuestión también dedicaron un interés preferente al asesinato de dos mujeres en un aparcamiento, en Barcelona y a la detención del presunto asesino. Estos sucesos coincidían con un conflicto político entre el Gobierno y la oposición por motivos relacionados con la guerra de Irak, los problemas del fuel del Prestige , que aun sigue inundando las playas gallegas y de la cornisa cantábrica, las grandes nevadas, que incomunicaron a media España...etcétera. Una excepción a esta preferencia por la crónica negra, en cuanto a valoración un tanto exagerada, ha sido la crisis del Fútbol Club Barcelona y los problemas de su tragicómico presidente. Claro está que, bien mirado, este culebrón tambien puede incluirse en el género de crónica negra, por lo morboso y apasionado, aunque afortunadamente sin víctimas inocentes. Y es que, la política de las cosas -que inspiraba el ministro franquista Sánchez Bella- es un medio muy eficaz para disuadir, para disfrazar otras realidades molestas. Por lo visto, aquella estrategia aún tiene seguidores. La actualidad, por desgracia, es una crónica de sucesos. Los problemas de convivencia se acumulan. La inseguridad aumenta y una evidente decepción está nublando las expectativas. Todo es conflictivo. La gente está cabreada y la mesura ha dejado el sitio a una mala lecha generalizada...Los cuervos se están poniendo las botas de carroña. Los medios informativos, saco de todas las miserias, actúan en consecuencia. Ahora bien, una cosa es conceder la importancia que merece tan atractivo panorama y otra diferente utilizar la cruda realidad para intentar reducir el tamaño de las manchas de chapapote, silenciar el desagrado de la sociedad o apagar los ardores guerreros del Gobierno. Un consejo práctico contra la intoxicación. Apague la tele y lea los periódicos... algunos periódicos.