El mir, el tac y la uvi

OPINIÓN

02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

UNO DE LOS PROCESOS de los que surgen nuevos sustantivos es la lexicalización de siglas. Inicialmente, éstas se forman para abreviar determinados nombres, tanto españoles ( EPA, de encuesta de población activa ) como extranjeros ( ISBN, de international standard book number ). Como tales siglas, empiezan por escribirse con letras mayúsculas y sin puntos entre ellas. El tiempo y los hablantes hacen el resto. Unas siglas tienen vida efímera y otras perduran. Si por su forma se adaptan bien a la morfología del español y se pronuncian cómodamente, es decir, se pueden leer por sílabas, acaban por sustituir ventajosamente a la expresión de la que proceden. En ese punto, en el que el hablante incluso pierde la noción del enunciado del que surgió la sigla, es cuando ésta se convierte en un nombre más. La Academia Española incorporó a la vigésima segunda edición del Diccionario algunos sustantivos de este origen. Entre otros, uvi (unidad de vigilancia intensiva), uci (unidad de cuidados intensivos), tac (tomografía axial computarizada), mir (médico interno residente) y, ya fuera del ámbito hospitalario, opa (de oferta pública de adquisición [de acciones]), pyme (pequeña y mediana empresa), vip (de very important person ), ovni (objeto volador no identificado), geo (miembro de un grupo de operaciones especiales)... Ya estaban en el Diccionario voces tan presentes en el habla corriente como sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) o láser (light amplification by stimulated emission of radiation). Este proceso de conversión de siglas en nombres comunes tiene dos buenas consecuencias: pasan a escribirse con minúsculas, lo que conlleva textos visualmente más homogéneos, y permiten formar plurales como con los demás sustantivos, poner tildes y crear palabras derivadas. Así, por ejemplo, los MIR son ahora los mires; las OPA, las opas; los TAC, los tacs, y de sida surgen sidafobia y sidoso. hablar.bien@lavoz.es