MARRUECOS

VIRIATO

OPINIÓN

Para Marruecos es más rentable exportar emigrantes que frutas y hortalizas. El 20% de sus ingresos por cuenta corriente proceden de las partidas económicas que sus millones de emigrantes repartidos por todos los países de Europa envían a sus casas para sustento de los suyos. Esta política le sirve a Marruecos para abrir válvulas de escape a la presión social y demográfica que sufre como consecuencia, principalmente, del éxodo a las ciudades de sus campesinos, azotados por cuatro años de sequía. Es una política maquiavélica, de largo alcance y consecuencias dramáticas, pero necesaria para el régimen marroquí, que se ve incapaz de atender las necesidades primarias de su pueblo si no es exportando excedentes de población para ahorrarse otros problemas. De esta política se benefician influyentes sectores de la sociedad alauita y las mafias del tráfico ilegal de mano de obra esclavista. Y en el interior de sus ciudades, en donde uno de cada cuatro vive en chabolas, avanza sin descanso el fanatismo integrista enemigo de Occidente. Sus viveros son los suburbios de las grandes ciudades, las aulas universitarias y algunas mezquitas descontroladas del poder. La Unión Europea ha fracasado en su política de ayuda al Magreb, que aplicó en la década de los ochenta con el comisario Manuel Marín, y ha penalizado indirectamente a España con la tarificación sobre los productos de esta zona geográfica. Esta política va directamente contra los intereses españoles sin que el Gobierno haya hecho nada, que se sepa, por cambiarla. Hay que producir en el Magreb los productos que demandan mucha mano de obra y permitirles la entrada sin aranceles en los mercados comunitarios para que esos países mejoren su renta per cápita y puedan frenar su descomposición social y política y una emigración ilegal que pone en peligro la convivencia. Lo demás son discursos de falsa fraternidad, falso progresismo y falsa seguridad.