LAMENTACIONES

OPINIÓN

07 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Estamos al borde de la desolación. Definitivamente, Europa no nos quiere. A nuestra Rosa de España nos la han devuelto del Festival de Eurovisión hecha unos guiñapos, lo que nos ha dejado al borde de una depresión. Por el espacio que se le ha dedicado en periódicos y televisiones, era un asunto trascendental para nuestro futuro. Una cuestión de Estado. Pero, además, Europa nos ha dado otra muestra del escaso aprecio que nos tiene. Bruselas ha dicho que tenemos que seguir desguazando la flota pesquera. Que hay que deshacerse de 600 barcos y que vamos a perder mil empleos anuales hasta el 2006. Nos ha dicho que nuestras necesidades de consumo las van a cubrir los países nórdicos, Marruecos y Chile. Y al igual que ocurrió con Rosa, nos han vuelto a dejar sin respiración. Confundidos. La decisión nos llega, además, cuando, precisamente, nuestro presidente Aznar lo es también de todos los europeos. Cuando creíamos que España lideraba Europa, van y nos abofetean con una reforma que ha resumido muy bien el conselleiro López Veiga: «Prácticamente temos que desguazar a flota enteira». Bien, pues pongámonos a ello. El paso que se nos va a forzar a dar debe de obligarnos a los gallegos a afrontar, de una vez por todas, lo que supone formar parte de Europa. Hay que dejarse de lamentaciones. De hablar de persecuciones. Y hay que empezar a hablar de contraprestaciones, de equilibrios, de ayudas, de ampliaciones, de solidaridad, de competitividad, y de futuro. Y en ese futuro y en esas ampliaciones, está visto que nuestro sector pesquero no cuenta. Busquemos, pues, alternativas. Mientras nos pasemos el día denunciando complots, alianzas, desaires, contubernios, intrigas, conjuras y conspiraciones y lamentándonos de nuestra suerte y sigamos utilizando con la reforma pesquera los mismos argumentos que usamos con Eurovisión, seremos incapaces de ver con claridad lo que se nos avecina. Así que, aunque sea por una vez, vamos a ser serios.