AUMENTATIVOS

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

03 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

No sé por qué, pero nuestro lenguaje social se nutre cada vez más de sufijos aumentativos. Es posible que, ante la vulgaridad y rutina de todos los días, átonos y sin emoción, hayamos de estimularnos con hipotéticos espaldarazos, pelotazos, cuponazos (pudoris causa, no debería añadir braguetazos), que solucionarían de golpe nuestra mediocridad cotidiana. Lo malo es que el Gobierno ha tomado la misma costumbre aumentativa y nos obsequia con zurriagazos, medicamentazos y decretazos, supongo que para compensar, en un ejercicio curioso de la ley del karma, no vayamos a emocionarnos demasiado con nuestros ilusorios desvaríos. Y así transcurren las cosas y nuestras vidas, que van a dar a la mar, cuando no al banco o caja de turno para hacernos con una cuentaza , un libretón o un fondo supersatisfacción , para luego disfrutar de los precios locos y de los ofertones . En el colmo del pleonasmo, ¿qué les parecería un hipotecón super plus ? Es fácil convertir el dinero en humo, lo difícil es lo contrario. A mí, esto de terminar todo en on o en azo no me acaba de gustar. No son consonancias buenas, sin necesidad de ser más explícito: rima mal lo que mal rima.