EN MANOS DE CAMACHO

OPINIÓN

27 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Esto se deteriora. Vuelve el pesimismo. Rosa no pudo traer el tesoro soñado, y el Viva España le salió como arrancado, más como lamento que como grito triunfal. La selección no funciona como quiere el personal en los partidos de entrenamiento, y Camacho se cabrea con la prensa. Y encima, nuestros políticos andan a mandoble limpio, y sólo les falta llegar al insulto personal. Con todo, lo peor es lo de Rosa. Y no por el resultado, sino por los antecedentes. Cuando Operación Triunfo se había convertido en eso que decimos siempre, un fenómeno social, la España oficial estaba alborozada. Un dirigente del PP, ahíto de entusiasmo, vio en esos chicos el mejor reflejo de la España de Aznar y la identificación con la ideología del PP que, al parecer, habla de encanto, de éxito del esfuerzo y de oportunidades para quien se propone triunfar. Celebration estaba llamada a ser el himno del partido, por no decir el himno nacional, ahora que le quieren poner letra. Y ahora, ¿qué hacemos? Nos pasa lo de siempre, según las explicaciones oídas: los bloques de naciones actúan contra España. Rusia no nos votó, haciendo bueno aquello de «Rusia es culpable». Nos falló la negociación política. Con Massiel lo hicimos mejor. Y las lágrimas de Rosa son una foto de España: un ambiente que, a poco que lo agiten los sindicatos, desembocará en derrotismo; no somos tan decisivos en Europa. En consecuencia, esa ideología de oportunidades del PP no es exportable; sólo vale para consumo interno. Pero que no se inquiete Aznar: la gente ha sufrido. Por tanto, la gente quiere esa ideología. Ahora, todo depende de la selección. Si gana, olvidaremos lo de Rosa. Pero, si pierde, sufrirá la idea nacional. Y lo peor: estaremos más dispuestos a la huelga general. España está en manos de Camacho.