AGUA BENDITA

CARLOS GARCÍA BAYÓN

OPINIÓN

13 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Voltaire puso de moda a los chinos, Montesquieu a los persas, Bin Laden a los talibanes y Johan o Juanito, el patinador, acaba de hacer famosas las brujas ya olvidadas de la historia. Porque resulta que tras sus éxitos y trampas hay una bruja lusitana que le hace triunfar tras bendecirle. Yo no me atrevo a hablar de las brujas. Carezco de dentadura y jugos para ello. Pero no me gustan las trampas y menos si las bendicen con líquidos santos. Tampoco le gustaban a San Martín que en su De correctione rusticorum denosta contra brujas y brujerías. Y parece que además de las trampas benditas de Juanito están igualmente bendiciendo y trampeando, supongo que con aguas benedictinas de Herbón, los pimientillos padroneses que ahora vienen de huertos y mercados que se negocian por Marruecos y el Magreb. Y también bendiciendo y falseando con aguas jacobeas los souvenires de Compostela que llegan manufacturados de Corea. Bueno, dicen los juanitos, también las sardinas hoy tras las bendiciones industriales, tienen forma de lata, sabor de plástico, gusto de cloruro de polivinilo y costo de zafiro. ¿Y no se disfrazaba Júpiter para lograr el amor de Leda o Danae? «En cuestiones de criterio / huelga toda discusión, / siempre tiene la razón, / el que está en el ministerio».