XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS A TORRE VIXÍA
03 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Lejos de los idílicos jardines de Atenas, donde Platón enseñaba sus lecciones, las academias de hoy nos evocan la imagen de un entresuelo cutre y desangelado, en el que se reúnen los alumnos que desaprovecharon el curso y los profesores que tienen dificultad para pagar su hipoteca, dispuestos a solucionar en tres semanas lo que no hicieron en nueve meses. Ello no obstante, también hay que reconocer que sin academias nos sacaríamos adelante la Universidad, y que nedie estaría dispuesto a prescindir de estos centros que, carentes de estética y anclados en pedagogías caducas, demuestran una insuperable eficacia para sacar provecho del intellectus apretatus discurrit qui rabiat. Por eso cabe cierto paralelismo entre las academias y el jaque de Bin Laden, ya que, a pesar de su deleznable pedagogía política, tuvo la virtud de enseñarnos en sólo un mes lo que no hemos aprendido en cincuenta años de paz. ¿Qué me dicen, por ejemplo, de la querencia que le entró a Bush y Blair por el Estado palestino? Cincuenta años mareando la perdiz, con tres guerras y un interminable rosario de conflictos entre árabes e israelíes, y llega Bin Laden, estrella sus aviones, y ¡hale hop..., todo es posible y urgente!. Y ¿qué decir del Tratado sobre Armas Biológicas? Lo que en junio era innecesario, resulta ahora imprescindible, y hasta el mismo Bush parece dispuesto a limitar los repugnantes arsenales biológicos que tanto garantizaban la libertad de los americanos y que sólo eran una amenaza para la seguridad de uzbekos, tayekos y otras gentes remotas. Aquí, en Europa, estamos avanzando muy de prisa en la consecución de ese espacio judicial único que hasta ahora nos parecia complejo e imposible. También añoramos la política común de defensa, cuya ausencia nos hace débiles y anónimos, y hasta nos molesta que los Estados Unidos actúen sin la OTAN, con aliados de oportunidad, porque reducen nuestro papel de heroicos organizadores del mundo. Y nadie parece dispuesto a dejar que los talibanes tengan más impunidad para masacrar la libertad -¡un milagro!- y tensionar el Oriente. Entre los genios, esos que siempre nos curan la herida que no tenemos y nos abren la que más nos duele, el gran Aznar tiene todas las claves para pacificar Israel, Sharon lo sabe todo sobre Euskadi, Putin se modera y China se identifica con el american way of life. Blair, como Jano, machaca con una cara y sonríe con la otra; Schröder, que estrena potencia, dirige Europa por las mañanas y va de embajador USA por las tardes; el Vaticano se calla y Arafat va de vedette internacional. Y todo gracias a Bin Laden y a su célebre academia 11 de septiembre. ¡Éxito garantizado en exámenes extraordinarios!.