21 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
Las visitas de los presidentes del Gobierno a la periferia tienen su detalle positivo. A veces queda alguna miga del pan que traen bajo el brazo. En ese sentido, bienvenido Mr. Aznar (no regateemos otra vez por un AVE tan veloz como el caballo del malo). Pero, aunque las elecciones autonómicas estén al caer, tampoco es para poner a Galicia de ejemplo de convergencia con Europa como ha hecho el presidente. Porque una cosa es halagar al anfitrión y adular al electorado y otra bien distinta pasar por alto las crisis que causa esa convergencia, muy acusadas en Galicia.