CORRUPCIÓN PRE-DEBATE

La Voz

OPINIÓN

PEDRO VILLALAR AL DÍA

25 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Produce cierta perplejidad el planteamiento que las dos principales fuerzas políticas han hecho de la corrupción en los días previos al debate sobre el Estado de la Nación: ante la eventualidad de que el líder socialista traiga a colación el caso Piqué, fuentes populares han respondido con amenazas. Sin duda, la fuerza gubernamental sugiere que podría recordarle a Zapatero los episodios que le costaron al PSOE la pérdida del poder. El desenfoque de este planteamiento es múltiple. Primeramente, el régimen se desvirtuaría si, de tan generalizada que estuviera la corrupción, hubiera que callarla porque nadie tuviera legitimidad para denunciarla. En segundo lugar, la única corrupción políticamente relevante es la que afecta al gobierno de turno; las corrupciones pasadas que han sido dirimidas en las urnas son historia. Finalmente, los asuntos de relevancia penal no pueden quedar sometidos a la circunstancia política ni a la pura oportunidad. En definitiva, una cosa es la demagogia y otra la lucha contra la corrupción. Cuando ésta existe no puede haber controversia política: todo el peso de la ley debe caer sobre el infractor.