TAREA IMPOSIBLE

La Voz

OPINIÓN

EL PERSONAJE YASER ARAFAT

04 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La declaración de alto el fuego de Yaser Arafat evitó una operación de represalia a gran escala por el atentado suicida perpetrado el viernes por la noche en Tel Aviv y que costó la vida a 19 jóvenes israelíes. Pero los grupos integristas palestinos reunidos ayer dieron orden de continuar la intifada hasta que Israel cumpla las resoluciones de la ONU, es decir hasta que ponga fin a la ocupación de los territorios conquistados en 1967. Es verdad que Yihad Islámica y Hamas, responsables de la mayoría de los atentados contra los israelíes, no hicieron referencia alguna a nuevos atentados suicidas, pero es evidente que el del viernes pasado en Tel Aviv (efectuado por un militante de Hamas de 20 años) no será el último. Así las cosas, ¿qué puede hacer Arafat para evitar que otro mártir protagonice una sanguinaria guerra santa? Intentar que la cordura y la mesura germinen en grupos fanatizados que hacen de la violencia un medio para conseguir sus fines es tarea prácticamente imposible. Además, Arafat no sólo se enfrenta a grupos radicales. Una encuesta dada a conocer ayer revela que sólo la tercera parte de la población (34,4%) apoya la orden de alto el fuego decretada y que el 49% se opone a ella. Hay más datos reveladores: el 75% apoya la intifada, el 76% aprueba los atentados suicidas y el 73% opina que el empleo de cazabombarderos por parte de Israel no les hará desistir, sino, bien al contrario, afianzará su determinación de proseguir el alzamiento. No sé qué grado de fiabilidad tendrá este sondeo del Centro Palestino de Opinión Pública, pero en cualquier caso revela que Arafat no lo tiene nada fácil con los suyos. Y tampoco con Israel que, desde que Sharon está en el poder, la situación se ha encrespado más y las muertes violentas han ido en aumento. Tampoco contribuye a la pacificación de la zona, las medidas adoptadas el sábado por Sharon en forma de castigos colectivos a toda la población palestina, a los que se les ha encerrado en un gueto y no se les permite acudir a sus trabajos.