ERNESTO S. POMBO
28 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.A los pescadores gallegos les gustaría saber para qué sirve la UE. A otros muchos también. La confirmación del fracaso de las negociaciones pesqueras con el país alauita coloca al sector al borde de la muerte. El desastre de los pescadores es tan grande que estremece. Ni los anuncios de reestructuración, ni las subvenciones para el desguace de la flota, ni la velada amenaza de represalias contra Marruecos realizadas por el presidente Aznar son datos para el optimismo. La capacidad negociadora de España, a lo largo de la historia, ha sido patética. Ganó muchas guerras y perdió casi todas las paces. Por eso tampoco puede sorprender que, una vez más, se haya mostrado incapaz de hacer valer su autoridad sobre un país considerado hermano. El intento de José María Aznar de responsabilizar a los socialistas de la tragedia es tan infantil como carente de sentido e impropio del jefe de Gobierno de un país desarrollado. Más si se tiene en cuenta que, como puso de manifiesto Xosé Manuel Beiras, hasta Marruecos no comprende muy bien cómo el Gobierno español paró las negociaciones. En este contencioso, España se juega mucho más que la UE. Y Galicia, gran parte de su futuro. Sólo los ciegos no lo ven. Parece que nadie quiere enterarse de que los tiburones siguen arreando unas dentelladas feroces a nuestros sectores más productivos. Nos deshicieron la agricultura, la ganadería, los astilleros, la pesca. Asistimos impasibles a un desmoronamiento absoluto. Y mientras esto sucede, Arias Cañete da una nueva muestra de su irresponsabilidad. Recomienda a los pescadores gallegos que se dediquen a la acuicultura y a la hostelería. Que se dedique él. Que monte un chiringuito en la playa de Samil.