EL PRIMER CONTACTO

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE VÁZQUEZ

04 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En Atenas y en una habitación de hotel, la de Javier Solana, se celebró por fin una reunión de alto nivel entre el gobierno israelí y la Autoridad Palestina: Simon Peres, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno Sharon y Nabil Shaat, ministro de «Cooperación Internacional», su equivalente en el ejecutivo de Yassir Arafat. No está aún claro si es más relevante el encuentro como tal, primer contacto de ese peso, o el hecho de que aparezca en medio la UE en la persona de su Alto Representante para Política Exterior y su enviado especial en el área, M.A. Moratinos, cuando Washington ha adoptado un perfil bajo ante la crisis. Súbitamente ha tomado importancia el primer viaje de Peres como ministro con destino a Suecia (presidencia semestral europea), Francia y Grecia... en Atenas esperaba el plato fuerte: el encuentro con Chaat, viejo conocido suyo y, como él, tenido por realista y moderado. Y con la presencia, también, de Saeb Erakat, negociador-jefe palestino. Nabil Chaat, de acaudalada familia palestina y muchos años delegado de la OLP en Arabia Saudí, siempre defendió tesis políticas y gradualistas y fue descrito en su momento como muy pro-occidental, cuando eso no era tan frecuente. Y, tal vez, para distinguirle de Faruk Kaddumi, jefe del «Departamento Politico» de la OLP, aún en funciones, residente fuera de Palestina y muy crítico con el proceso de paz. Peres enfrió algo el clima suscitado por el encuentro, entre la sorpresa y la esperanza, al declarar ayer, cuando se hablaba de reanudación del diálogo sobre seguridad, que la reunión había sido un intercambio de ideas, no una negociación. Y, además, mientras eso ocurría, volvían los enfrentamientos. El ministro israelí, quien se comprometió por escrito a aceptar que Sharon y el gabinete de seguridad tomarán las decisiones finales, tiene que vender al mundo la tesis de que la nueva estrategia, que recurre a medios militares crecientes sin inhibiciones y resucita la campaña de asesinatos selectivos, es compatible con una negociación política. Y ha empezado la previsible esquizofrenia: en el mismo día confirmó que los palestinos siguen teniendo derecho a un Estado propio, que Arafat sigue siendo un interlocutor válido, aunque comete errores y, en fin, que no tenía duda alguna sobre la legitimidad del asesinato del islamista Mohamed Abdel Al el lunes. Peres, el profesional, en estado puro...