TRES RAZONES

La Voz

OPINIÓN

XESÚS VILAS

21 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Razones económicas -las mismas que rentabilizaron reses infectadas haciendo harinas para ganado- decidieron que un residuo nuclear se convirtiese en explosivo, más barato y eficaz que el convencional. Razones estratégicas -las mismas que no calcularon los daños de aquellas harinas- aconsejaron el uso bélico del uranio tras incluir a miles de civiles y militares en el balance de los daños colaterales. Y razones políticas -las mismas que taparon hace diez años el mal de las vacas locas- siguen negando la evidencia.