EL PSOE NO PUEDE CAER MÁS BAJO

La Voz

OPINIÓN

JAVIER ARMESTO

07 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Algunos militantes del PSOE quieren arreglar en un abrir y cerrar de ojos lo que estuvieron echando por la borda durante años. Apenas lleva mes y medio en el cargo y a José Luis Rodríguez Zapatero ya le están pidiendo resultados. Dice el refrán que la paciencia es la madre de la ciencia, y el leonés hace bien tomándoselo con calma. Tiene todo el crédito del mundo y la seguridad de que el partido no podrá caer más bajo de lo que lo ha hecho hasta ahora: 15 puntos de desventaja frente al PP antes del congreso socialista de julio, según el CIS. Zapatero tiene una doble papeleta. Por un lado, presentar una verdadera oposición a Aznar. Lo tiene fácil. Temas en los que hacer sangre no le faltan: la subida de los carburantes, la inflación, el fiasco de la concesión de las licencias de comunicaciones... El auge del PSOE será directamente proporcional al descrédito del Gobierno. El poder, ya se sabe, desgasta. Pero el secretario general socialista cometería una gran equivocación si pretende aprovecharse del conflicto vasco con vistas a conseguir réditos electorales. El ambiente político en Euskadi ya está lo suficientemente viciado como para que se rompa la unidad entre los demócratas. Todo lo que no sea apoyar al Gobierno es apoyar a ETA, tal y como hacen los nacionalistas. La figura de Zapatero no se va resentir por respaldar la política antiterrorista de Aznar _la única posible_, más bien al contrario. Donde el número uno del PSOE tendrá que bregar duro será en su propio partido. La formación de la rosa (el puño lo perdió hace tiempo) sigue siendo un polvorín, por más que quieran vendernos una imagen de «aquí no ha pasado nada». Los guerristas siguen fuera de la ejecutiva y con las garras afiladas, los aspirantes derrotados se desentienden del nuevo proyecto, los militantes de base son escépticos ante el cambio... ¿Y Felipe? Felipe está callado, y eso sí que es sospechoso. Hay quien dice que no quiere quitarle protagonismo a Zapatero; también, que quiere evitar que sus palabras sean entendidas como un intento por tutelar al único candidato que durante la campaña a la secretaría general alabó su figura. Sea como sea, el silencio del ex-presidente empieza a chirriar. A este paso va ser más importante lo que esté pensando González que lo que diga Zapatero.