SAMBENITO

La Voz

OPINIÓN

MANUEL-LUIS CASALDERREY RINCÓN ABIERTO

30 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El sambenito tenía forma de escapulario y se les colgaba a los reconciliados con la Inquisición, también era el cartel que se colgaba en las iglesias con el nombre y el castigo de los penitentes. Hoy es el descrédito que queda de una acción y la difamación. Es fácil colgar un sambenito. Conservo una etiqueta de sacarina comercializada en EE UU, que advierte: «En experiencias con animales, se ha encontrado que este producto es potencialmente cancerígeno». Alguien le colgó el sambenito a la sacarina. Para descolgárselo han debido de pasar décadas y montones de pruebas. Desde hace unos días se puede vender sin el sambenito. La sacarina fue el primer edulcorante artificial sintetizado. Su poder edulcorante es unas 500 veces superior al del azúcar (sacarosa). En Europa, sin sambenito, la sacarina y sus sales están autorizadas como aditivo edulcorante artificial (E-954). Otros edulcorantes autorizados en el viejo continente son: acelsulfamo K (E-950), aspartamo (E-951), ácido ciclámico y ciclamatos (E-952), Isomaltitol (E-953), xilitol (E-967), etcétera.