Su apellido es 4, pero fue el primero

LA VOZ MOTOR

Vitor Mejuto

El Toyota RAV4 se presentó oficialmente en el salón de Ginebra de 1994, aunque ya en el 89 se había mostrado en el mismo certamen el «concept-car» de este modelo, rompedor en su momento por su suspensión independiente y su diseño exterior. Cuatro generaciones más tarde, aquel pequeño todocamino se ha convertido en uno de los SUV de tamaño medio más deseados del mercado. hemos probado su versión de 120 caballos, en tracción 4x2

15 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si el Renault Espace abrió en 1994 el camino de las monovolúmenes, que acabarían compitiendo con los grandes 4x4 en las caravanas de los centros comerciales, el Toyota RAV4, en esas mismas fechas, puso sobre la mesa una nueva gama de automóviles, la de los todoterreno light, que tanto te podían llevar a la oficina como a una escapadita de fin de semana a la casa rural. El Espace y el RAV4 se presentaron el mismo año, con dos objetivos muy diferentes, pero las necesidades reales de los usuarios los han ido rediseñando hasta, dos décadas más tarde, entrar ambos de lleno en esa categoría de SUV (Sport Utility Vehicles) en la que todas las marcas se pelean por llevar el morro por delante.

En el caso concreto del RAV4, la evolución se trata de algo más que un rediseño: de una generación a otra, el modelo ha ido cambiando de filosofía hasta el punto de que aquellos anuncios del coche a mediados de los 90, en los que aparecía rodeado de camellos en medio del desierto. no tendrían demasiado sentido ahora mismo. Como mucho, podría mostrarse este SUV en un paraje semirrural, con el río mas bien a lo lejos. Y no porque Toyota no ofrezca prestaciones todoterreno a este nuevo RAV4, que también las tiene (aunque opcionales) sino porque está claro que está concebido como un coche amplio, de uso familiar, con cierto olor a aventura pero sin excesos y, eso sí, con una carrocería que va diciendo a gritos que es un automóvil poderoso aunque le lleguen de sobra los 120 caballos diésel de su motorización más modesta.

A sus mandos tenemos la sensación de encontrarnos en un coche del grupo prémium. Al menos en algunos detalles, como la consola central revestida en cuero o un equipo multimedia, el Toyota Touch2, que nos dicen a las claras que este automóvil no es para andar dando saltos por el monte. Aunque se podría hacer, claro.

A examen

La conducción

Es ágil y manejable. En una ocasión, el polémico periodista británico Jeremy Clarkson sentenció: «Si la gente comprase un coche con sentido común, todos conduciríamos un Golf». Prescindiendo de una opinión tan personal, sí podemos quedarnos con la idea que trasciende a tan atrevida afirmación. Hay automóviles que tienen más sentido que otros para el uso que vamos a darle. Pero este Toyota con cuerpo de todoterreno y espacio de ranchera se conduce con el aplomo de un turismo, con la ventaja de que su posición más elevada ofrece una sensación añadida de dominio de la carretera. Además, la marca japonesa ha hecho un especial esfuerzo para aligerar pesos y facilitar la maniobrabilidad. Esto último se puede apreciar muy bien en su conducción urbana. Vamos, que no hay que preocuparse por comprar un coche que quizás luego sea un incordio en el día a día o que trague demasiado: lleva start&stop y no llega a los 6 litros a los 100 kilómetros.

El interior

Práctico, pero con buen gusto. Por dentro, el RAV4 no luce las florituras de un coche italiano, pero transmite una sensación de sobriedad y buen gusto. Una zona de la consola central está forrado en cuero, en distintos tonos en función del color de la carrocería. También llama la atención la instrumentación y el equipo multimedia. Hablamos de las equipaciones más modestas. Toyota ofrece acabados superiores y packs más completos, que junto a los dos motores diésel y al de gasolina, el 4x4 o el 4x2, configuran muchas posibilidades. Y precios desde los 25.000 a los 38.000 euros.