Joe Tsai, el cofundador de Alibaba que vive a todo lujo en Nueva York

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Amante del baloncesto, dueño de los Brooklyn Nets, acaba de desembolsar 157,7 millones de dólares para unir dos pisos en un exclusivo rascacielos de Central Park, en lo que constituye la tercera transacción inmobiliaria más cara en la historia de Estados Unidos

01 ago 2021 . Actualizado a las 18:33 h.

Está detrás de uno de los misterios inmobiliarios que más ha intrigado a las altas esferas neoyorquinas en los últimos tiempos. Andaban preguntándose desde hace semanas en la meca del capitalismo quién estaría detrás de la compra de dos pisos de lujo contiguos en el exclusivo rascacielos 220 Central Park South. Un edificio de piedra caliza de 70 plantas con espectaculares vistas panorámicas a Central Park, el más caro de Nueva York, donde, como pueden imaginarse, hacerse con una vivienda cuesta un ojo de la cara. Que para algo está considerado el inmueble más rentable del mundo: desde que se inauguró hace dos años las ventas superan los 2.860 millones de dólares.

Pues bien, hasta hace solo unos días, lo único que se sabía del comprador -que protegía su identidad tras la firma Chancery Lane- es que había desembolsado 157,5 millones de dólares en la operación, la transacción residencial más cara de las que se han cerrado en lo que va de año en la Gran Manzana y la tercera de mayor enjundia de la historia en Estados Unidos. Pero hete aquí que la incógnita ya se ha despejado. El misterioso comprador no es otro que Joe Tsai, cofundador y vicepresidente de Alibaba y dueño de los Brooklyn Nets, el equipo de la NBA.

Su intención: unir el piso que ocupa toda la planta 60 del edificio, y por el que ha pagado 82,5 millones de dólares, con el de la planta 61, que le ha costado 75. Así que al coste de la operación tendrá que sumar ahora el de las obras para unirlos. No sufran, que no le supondrá ningún problema: según Forbes, atesora una fortuna de más de 10.000 millones de dólares. Compartirá descansillo y desvelos vecinales con, entre otros, el multimillonario Ken Griffin, fundador y primer ejecutivo del fondo de inversión Citadel, que desembolsó la friolera de 238 millones de dólares por las 4 plantas que van desde el piso 51 al 53 para hacerse la casa más cara nunca vendida en Estados Unidos (o eso dicen), y con el cantante Sting, que también tiene allí su morada en Nueva York (ya saben, aquello de un English man in New York).