Galicia es, para la asociación nacional, una de las zonas prioritarias para acoger un parque eólico marino, debido a sus condiciones naturales y a la fuerza del viento en sus costas; la entidad considera que España podría producir en alta mar alrededor de 3.000 gigavatios de energía en el entorno del 2030
02 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Tomás Romagosa es el director técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) e impulsor de un grupo de trabajo específico sobre la eólica marina, en el que participan «prácticamente todas las empresas de ámbito nacional, y otras internacionales que están viendo a España como un mercado potencial». El ente está teniendo una interlocución directa con la administración para la regulación del sector.
-¿Cuáles fueron los factores que impulsaron la creación de este grupo de trabajo específico en el seno de la asociación?
-Son varios, como el impulso a nivel europeo que se le está dando a la eólica marina en general y a la flotante en particular. La CE se está posicionando como líder mundial en este sector y quiere ser líder tecnológico en flotante y dentro de sus objetivos climáticos le da mucha prioridad a la eólica marina. De hecho, para el 2050 quiere que sea una tecnología predominante en el sistema eléctrico europeo. Por otro lado, en España se tenía que elaborar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y veíamos que era el momento de que se introdujeran objetivos específicos de eólica marina y que al menos se considerara como una tecnología relevante en el plan de cara a 2030. Todo el potencial que hay en España ya se identificó hace más de quince años y se habían presentado proyectos, pero por diversos motivos no se llegaron a tramitar ninguno.
-¿Cómo está siendo la interlocución con el Gobierno para la regulación del sector?
-El año pasado tuvimos mucho trato con el IDAE, que era el brazo técnico del Ministerio para la elaboración del PNIEC. En el primer borrador que publicaron le daban una participación muy residual a la eólica marina, a la que otorgaba un carácter experimental. Nosotros no estamos de acuerdo, actualmente hay más de 27 gigavatios instalados en todo el mundo. La flotante está en un grado de desarrollo anterior, no es tan competitiva en precio, pero ya hay tres soluciones comerciales y en el caso de convocar subastas de flotantes habría concurrencia competitiva. Enviamos varia solicitudes y nuestro posicionamiento para que se modificase el PNIEC y se incluyese como tecnología relevante, con objetivos a 2030 y conseguimos que se cambiase en el segundo borrador, poniendo el valor todo el potencial que pueda haber en el 2030.
-El plan no incluye, sin embargo, objetivos específicos de producción. ¿Los manejan en la asociación?
-Unos objetivos razonables para el 2030 estarían en el entorno de 3.000 megavatios. Teniendo en cuenta los plazos largos de tramitación que conllevan los parques eólicos marinos y que partimos de cero, y aún sabiendo que el potencial de viento es muchísimo mayor, entendemos que siendo conservadores ese es un objetivo real. Se debería de luchar por conseguirlo, sobre todo por las ventajas que supone para la industria y también para el sector de I+D+i. Contamos con un tejido muy importante, que ahora mismo tiene que sobrevivir con las exportaciones y el disponer de un mercado nacional serviría para que despeguen del todo y sea mucho más competitivos.
-La industria gallega quiere crecer en este sector. ¿Qué posibilidades le ven a la comunidad para acoger un parque?
-Muy buenas. Es una de las zonas de España con mejor viento en las costas. Otro de los ejercicios que está realizando el Ministerio es la reordenación del espacio marino. En la asociación también participamos en estas consultas y los estudios que venimos realizando y los que ya existían en el mapa eólico español ponen de manifiesto su potencial. Galicia es una de las zonas de España prioritarias, por su viento, por un tejido industrial potente alrededor del sector off-shore, con grandes puertos, como Ferrol, A Coruña y Vigo que pueden formar parte de la cadena de suministro, fundamental para este tipo de proyectos, tanto durante la instalación como durante la operación, y también cuenta con mucha superficie apta para instalar parques, que obviamente hay que compatibilizar con otras actividades. No se trata de competir, sino de ordenar para que todas puedan desarrollarse. Junto con Canarias, es la segunda zona en donde se podría comenzar a corto plazo.
-Alude a actividades de gran peso en Galicia, como la pesca, aunque ¿los parques flotantes pueden facilitar esa convivencia?
-Depende de la solución flotante, pero en general, los impactos son menores que la eólica de cimentación fija. Aunque hay zonas protegidas ambientalmente, hay tanta superficie, tanto en la costa cantábrica como en la Atlántica, que si se ordena convenientemente, hay espacio para todas. Creemos que hay que hacer un trabajo de divulgación para evitar ese posible rechazo social y para hacer ver que ambas actividades son compatibles. Este sector ha llegado para quedarse.
-Los cambios regulatorios son imprescindibles, pero ¿existe un interés real por parte de las empresas por realizar inversiones en las costas españolas?
-El interés es elevadísimo. Muchas de ellas, si la normativa estuviera adecuada, habrían empezado a tramitar sus parques. Disponen de las inversiones necesarias, y de la experiencia, porque ya vienen con una trayectoria en otros países. Hace diez años ya existía interés por promover parques, entre ellos en Galicia, y ahora se ha revitalizado.