Jack Welch, adiós al ejecutivo del siglo

El hombre que transformó General Electric en una multinacional falleció hace unos días tras toda una vida entregada a maximizar el valor de los accionistas


Redacción / La Voz

Tiene Jack Welch (1935-2020) un lugar reservado en la historia empresarial de nuestro tiempo. Y no uno pequeño. Merece un capítulo para él solo. Que para algo fue el hombre que transformó General Electric -la firma que fundó Thomas Edison en 1878- de una empresa de electrodomésticos y bombillas en toda una señora multinacional. En su día, la más valiosa del mundo.

Y lo hizo con un estilo muy personal. Y duro. Mucho. Tanto que le valió el sobrenombre de Neutron Jack. Como el arma nuclear que aniquila a los seres vivos sin dañar las infraestructuras. Si un negocio no funciona, lo mejor es cerrarlo. Y si no puede ir a mejor, también. Y a otra cosa, mariposa. Ese era su modo de dirigir. Sin piedad. Solo una cifra. Una que habla por sí sola: durante sus cinco primeros años al timón de la compañía, la plantilla pasó de más de 400.000 empleados, a menos de 300.000. Aquellos que no alcanzaban los objetivos previstos, a la calle. Poco que añadir.

Hijo único de un maquinista de tren y una ama de casa, ambos católicos irlandeses, Welch nació en Salem (Massachusetts). Estudió Ingeniería Química en la Universidad de Amherst. Y desembarcó en General Electric en 1960. Empezó por la división de plásticos. Doce años le llevó llegar a la vicepresidencia de la compañía. Corría 1972 cuando se hizo con ese cargo. Siete años después, ya era director adjunto. Y en 1981 llegó a lo más alto. Tenía solo 45 años cuando relevó a Reginald Jones como máximo ejecutivo de la compañía. Y al frente se mantuvo hasta el 2001, cuando se retiró de la primera línea. De manera voluntaria. Le costó. Sobre todo lo de encontrar un sustituto. Cuando se fue, la capitalización de General Electric rebasaba los 400.000 millones de dólares. Cuando llegó, apenas 12.000. Hoy, menos de 100.000. Poco que añadir.

Y es que eso de crear valor para el accionista, el verdadero propietario de la empresa, era para Welch toda una obsesión. Lo suyo era el capitalismo. Puro y duro. Sin paños calientes.

Pero no todo fueron luces bajo su mandato. Porque, entre otras cosas, fue su apuesta por el negocio inmobiliario, asegurador y financiero, que llegó a representar hasta un 50 % de los beneficios, lo que hizo que el grupo se tambalease durante la última y gran crisis financiera, la del 2008, con su sucesor, Jeffrey Immelt, ya al frente.

«Cambió la faz de nuestra compañía y la del mundo de los negocios. Seguiremos rindiendo homenaje a su legado haciendo lo que Jack querría que hiciéramos: ganar». Son las palabras con las que lo despidió Larry Culp, el actual consejero delegado de la multinacional, tras su muerte el pasado domingo de un fallo renal. También lo hizo Trump, amigo personal del que en su día Fortune bautizó como el «Ejecutivo del Siglo». «Ha muerto una leyenda. No ha habido ningún líder empresarial como Neutron. Mi amigo y apoyo, con el que hice grandes negocios», rezaba el tuit que le dedicó el presidente estadounidense.

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