De Madrid al cielo (británico)

Luis Gallego será el próximo consejero delegado de IAG, el macroconsorcio aeronáutico que aglutina a Iberia, British Airways, Vueling y Level


Redacción / La Voz

No fueron pocos los que en marzo del 2013, cuando tomó los mandos de Iberia, acogieron con escepticismo su nombramiento. Boquiabiertos los ha dejado. Porque siete años después de aquello, Luis Gallego (Getafe, Madrid, 1969), está a punto de convertirse en el español que más alto ha volado en el mundo de las aerolíneas. Desde finales del próximo mes de marzo pilotará International Airlines Group (IAG), la compañía que integra a Iberia, British Airways, Vueling y Level. El que hasta ahora era su consejero delegado, Willie Walsh, se marcha. Deja su puesto el 26 de marzo y abandonará definitivamente la compañía el 30 de junio. Cuando se supo, hace de eso algo más de una semana, nada se dijo sobre los motivos de la decisión de Walsh. Ahora se ha sabido que el ejecutivo, divorciado desde hace un año, mantiene una relación sentimental con una empleada del departamento financiero de la compañía. Dicen en IAG que ese noviazgo es de sobras conocido en el seno de la empresa desde hace tiempo, y que los rumores sobre que ha sido esa relación la que ha desencadenado la marcha del directivo «son absolutamente falsos». Desmentido queda el asunto, aunque hay quien sigue viendo en el caso similitudes con el de Steve Easterbrook, consejero delegado de McDonald’s, despedido hace tan solo unas semanas tras conocerse que mantiene un idilio con una empleada del gigante de la comida rápida por quebrantar las políticas internas de la compañía.

Insisten también desde IAG en que han llevado a cabo un exhaustivo examen de candidatos internos y externos para suceder a Walsh y que ha sido Gallego el elegido porque es la persona más cualificada para la misión. Méritos no le faltan al español, desde luego. Cuando aterrizó en Iberia, la compañía andaba enfangada en el conflicto social más duro de su historia. Y perdiendo dinero a raudales. Llevaba cinco años haciéndolo. Un zombi, como el propio Gallego la definió. Un año después de su llegada, fumó la pipa de la paz con los trabajadores. Se abría una nueva etapa y se sentaban las bases para la vuelta a los beneficios. En el 2018 ganó 437 millones de euros. Y todo a base de tesón y mano izquierda. Y diálogo. Además de un estilo cercano y humilde, muy alejado del que se gastan otros ejecutivos de su talla, que le ha granjeado incluso el reconocimiento de los sindicatos.

Y es que además a Gallego eso de los aviones le corre por las venas. Su padre y parte de su familia trabajaron en Construcciones Aeronáuticas (CASA). Lleva la aviación en el ADN. Es ingeniero aeronáutico, claro. Y conoce bien los entresijos del sector. Al dedillo. Antes de recalar en el sillón de consejero delegado pasó por Aviaco, Indra Air Nostrum, Clickair, Vueling e Iberia Express. Como para no conocerlos.

Amante del fútbol -ferviente seguidor del Real Madrid- , gusta de practicar deporte siempre que puede. Pádel, especialmente. Quienes lo conocen de cerca destacan de él, sobre todo, su sencillez. Y su sentido común. Ahora nadie duda ya de que colocarlo al frente de Iberia fue todo un acierto. Ni rastro de aquel escepticismo inicial. Ahora jugará en otra liga. Su reto más inmediato: lidiar con el brexit. Y eso, siendo español. De Getafe.

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