El negocio está en las baterías

Las primeras unidades de estado sólido están listas para ser comercializadas y equiparán la nueva generación de coches eléctricos. Tesla compra el fabricante de baterías Maxwell Technologies


Redacción / La Voz

Dentro de unos días la atención del mundo tecnológico estará centrada en Barcelona, que acogerá una nueva edición del Mobile World Congress. Pero si hablamos de movilidad entendida desde el punto literal, los medios harían bien en apuntar su mirada hacia Tokio, donde se celebra -a partir del día 27- el Battery Japan 2019: la mayor feria de baterías recargables del mundo, que reunirá a 330 expositores y 70.000 visitantes. Y este no es un año cualquiera, porque todo indica que por fin se van a presentar baterías en estado sólido listas para su comercialización.

Las baterías en estado sólido, con mayor densidad y que pueden duplicar la capacidad de las actuales, serían la solución (parcial) a los problemas actuales del coche eléctrico. Su vida útil es cinco veces mayor y también se cargan mucho más rápido (hasta seis veces más). Son baterías «frías» -el electrolito sólido se calienta mucho menos que el líquido- y además su gasto energético cuando están apagadas es más bajo (las baterías Li-Ion se descargan aunque el dispositivo que alimentan no esté encendido).

La exposición de la capital nipona mostrará varios productos relacionados con la investigación y desarrollo de este tipo de baterías y que pronto serán la siguiente generación que se montarán en los vehículos eléctricos. Toyo Corporation presentará una medición de impedancia de alta frecuencia para evaluar los electrólitos; la empresa KRI expondrá servicios para la evaluación y análisis de materiales, y Shimadzu Corporation exhibirá su microscopio de proximidad. Hitachi Zosen y la Universidad de Maryland tienen programadas sendas conferencias sobre las últimas tendencias en baterías de ión-litio de estado sólido, y la compañía Idemitsu Kosan presentará los últimos logros en investigación en este campo.

Si la última década ha estado protagonizada por la revolución del smartphone, los próximos años supondrán un cambio radical en nuestra forma de transportarnos. El coche eléctrico -no el de gas, ni el movido por hidrógeno- es la apuesta de la industria. Y las baterías, el corazón de un negocio en el que los principales fabricantes automovilísticos están tomando posiciones. Una de las compañías pioneras, Tesla, sabe la que se le viene encima con la entrada de los mayores grupos mundiales en este nicho de mercado y acaba de hacer un movimiento estratégico. La compañía de Elon Musk ha comprado por 219 millones de dólares Maxwell Technologies, un importante productor de baterías estadounidense. Con sede en San Diego (California), está especializado en el sector del transporte pesado y actualmente hay una flota de más de 7.000 camiones utilizando sus productos. Cabe recordar que el pasado 16 de noviembre Tesla presentó su primer prototipo de camión eléctrico, un proyecto para el que contrató al ingeniero de Daimler Jerome Guillen.

Pero lo que más le interesa a Musk de Maxwell es que lidera la I+D sobre ultracapacitores, una especie de supercondensadores capaces de almacenar una densidad de energía mucho más alta que la de los condensadores de las baterías tradicionales. Esta tecnología puede suponer el espaldarazo definitivo al coche eléctrico.

Cada vez resulta más evidente que la economía de las próximas décadas va a depender más del litio que de petróleo, y de la misma forma puede decirse que el negocio va a estar más en vender (o producir) baterías que en vender coches. Un ejemplo: Volkswagen acaba de llegar a un acuerdo con Tesla por el cual le comprará unidades Powerpack -un sistema de almacenamiento de baterías de alto rendimiento y ampliable para aplicaciones de suministro y comerciales- para su red de cargadores en EE.UU.

Red de cargadores

Volkswagen quiere convertirse en un actor importante en el mercado de recarga eléctrica norteamericano y para ello ha impulsado Electrify America, una red de estaciones que dará servicio a aquellas zonas con mayor concentración de coches con baterías de litio. De momento cuenta con 89 puntos -con una capacidad de 350 kWh y que ofrecen carga rápida de hasta 210 kW-, pero esperan cerrar el año con más de 500, y tener alrededor de 3.000 cargadores para finales del 2020, con presencia en las 17 ciudades más grandes de EE.UU. El fabricante alemán se tomaría así una pequeña revancha precisamente en el país que destapó el dieselgate.

Que el futuro es eléctrico y girará en torno a las celdas de ión-litio es ya incuestionable y quizá la última prueba sea la que se vio en la pasada edición del Consumer Electronic Show (CES) de Las Vegas: Harley Davidson, la marca que desde su fundación en 1903 representa el epítome de los motores de combustión, desveló los detalles de su primer modelo eléctrico. Una motocicleta denominada LiveWire, capaz de acelerar de 0 a 100 en menos de 3 segundos, con una batería con autonomía para 175 kilómetros y con capacidad de recuperar el 80 % de la energía en 40 minutos. Adiós gasolina.

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