«El pan tiene un proceso y no se puede apurar»


Lugo / La Voz

María Pilar García Piñeiro regenta actualmente el negocio junto con su esposo, Javier Fernández. Recientemente se incorporó Antía, la hija de ambos, trabajadora social de profesión.

-¿Cómo enfoca la quinta generación el negocio?

-Antía tiene otra visión de futuro para Pallares. Cree que se puede enfocar hacia la venta online. Tiene ideas novedosas y ya lleva un año incorporada. Compartimos otras muchas cosas con ella. Nunca le transmitimos que este es un negocio sacrificado.

-¿Cómo afrontan la competencia en el sector?

-Sí que hay una gran competencia, cada vez más, lo que nos obliga a trabajar la calidad y las técnicas tradicionales, adaptarnos a los tiempos y a fidelizar clientes. Antes hacíamos solo pan y empanadas. Hace ya tiempo que empezamos con los dulces. No nos podemos quedar de brazos cruzados en esta nueva etapa. Las cosas cambiaron y hay que moverse. Supone horarios más amplios, al trabajar en familia, pero lo llevamos bien. Trabajamos los tres. Toda la vida nos levantamos a las 4 de la mañana para cocer el pan. Tenemos maquinaria, pero mantenemos muchos procesos manuales. El pan tiene un proceso y no se puede apurar.

-Son una referencia en la comarca. ¿Cómo se mantienen en esa primera línea?

-Además de nuestros productos, nos gusta cuidar la imagen con escaparates bonitos. Creamos un museo con la maquinaria que guardábamos, con piezas como una amasadora que debe tener 89 años, que fue la primera que tuvimos. Antes se hacía a mano. Lo pusimos en marcha en el año 2012.

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