Amazon y Facebook entran en el partido para llevarse el balón

Son el presente y futuro de las retransmisiones de fútbol frente a los operadores televisivos tradicionales. Su capacidad financiera y de distribución de contenidos no tiene parangón ?


Puede que sea una frivolidad, pero todo apunta a que Amazon y Facebook se harán con los derechos del fútbol de tacón. Los viejos actores de la pelea por la tarta del balompié mundial se han quedado en fuera de juego y los que parecían advenedizos son en realidad gigantes que les han colado un gol por toda la escuadra. Lo peor, o lo mejor (pronto el aficionado podrá comprobarlo por sí mismo), es que nadie tendrá tanta capacidad de inversión y distribución como los operadores on-line. Aunque la retransmisión del fútbol no hubiese sido nunca una de sus líneas de negocio fundacionales.

Tampoco lo eran las series, en el caso de Amazon. Esa fue su primera apuesta para impulsar su modalidad Prime Video en el Reino Unido y el éxito fue tan rotundo que el desembarco en el fútbol era solo cuestión de tiempo.

Además, no es la primera vez que la compañía de Jeff Bezos patea el esférico. En España, la primera serie original estrenada por esta plataforma fue Six Dreams, producida por Mediapro y LaLiga y en la que relata las vivencias de seis personajes vinculadas al campeonato español durante la pasada temporada. Ñíguez, Williams, Guardado, Amaia Gorostiza, Berizzo y Quique Carcel expusieron sus vidas durante un curso para Amazon. Todo un éxito.

Pero en plena guerra entre las patronales de clubes de los países más futboleros de Europa y los operadores clásicos de televisión, las plataformas en streaming irrumpieron a lo grande. Vodafone cumplía en España su amenaza de renunciar a la retransmisión de la Liga española y la Champions debido a la incapacidad de amortizar la inversión («Si todos nuestros clientes de fútbol se fueran a otra operadora, ganaríamos dinero», llegó a decir el consejero delegado de la compañía, Antonio Coímbra). Y se fueron. O los echaron. Mientras, en Inglaterra, Amazon estaba dispuesta a recoger los frutos de esas agitaciones y compró los derechos de veinte partidos de la Premier League de la próxima temporada por cien millones de euros. Ya había hecho algo parecido con algunos duelos de los torneos británicos de tenis de ATP (robándoselos, por cierto, a todo un referente televisivo en el sector deportivo como Sky, que también ha perdido la Champions para el Reino Unido e Irlanda en favor de Eleven Sports y su soporte digital OTT).

Un nuevo escenario se dibujaba para el fútbol, esa sospechosa gallina de los huevos de oro.

Muchos consideran que el balompié es un arma de posicionamiento e imagen, pero también sostienen que cuando el operador logra ambos objetivos, el fútbol es una ruina. Quizás por ello, Amazon se ha lanzado en un primer momento a la compra de derechos. Quién sabe lo que hará en el futuro.

Lo que sí es seguro es que en el presente tendrá que pelearse por su trozo del pastel con otra tecnológica con similar músculo financiero: Facebook, por medio de su plataforma de vídeo Facebook Watch. Hace apenas unos días que se acaba de hacer con la Copa Libertadores hasta el 2022 y antes ya había firmado la retransmisión de la Liga española para el mercado asiático por tres temporadas por noventa millones de euros.

Pero, ¿por qué estas plataformas, a las que se unirá Netflix y las que quedan por venir, sí están dispuestas a rascarse el bolsillo por el fútbol? ¿Por qué las operadoras tendrían que elevar el precio a sus clientes en unos cincuenta euros mensuales y sus nuevas rivales no pasarían de una tarifa final total de diez euros al mes? Una de las respuestas está en la distribución. Mientras las televisiones compran los derechos para la retransmisión de los partidos en un territorio limitado (España, por ejemplo), Facebook lanzará la señal a toda Asia y Amazon emitirá la Premier a nivel mundial. El lugar de residencia de sus clientes ya no es un obstáculo, superado el del propio soporte para visualizar el contenido con las smart TV en auge.

La percepción del propio fútbol no ha tardado en cambiar para derribar los prejuicios que podría tener en lo relacionado con la gestión clásica del negocio televisivo. Los conceptos manejados por los dirigentes de la Conmebol tras firmar con Facebook aludían a la interacción y la inclusión. El director comercial de clubes de la Conmebol, Emilio Roa, argumentaba que el acuerdo suponía «un paso más en el esfuerzo por llevar el fútbol hasta el último rincón de Sudamérica». De nuevo, el factor distribución a favor de las tecnológicas. Por su parte, el director de deportes y de alianzas con los medios de Facebook, Dan Reed, confió en que el nuevo escenario «contribuya a reinventar la experiencia de ver el fútbol».

Los aficionados al fútbol americano (a todo, tanto los de la MLS como los de la NFL), los de la Liga estadounidense de béisbol, el Mundial de surf, el fútbol mexicano o el campeonato de Liga indio de críquet (otra gran línea de negocio por la ingente audiencia que otorga este deporte extendido en toda la Commonwealth) saben bien a qué se refiere Reed. Todas esas competiciones ya forman parte del catálogo de las dos plataformas de streaming que ahora trasladan su guerra a los campos de Europa con un armamento financiero de lo más pesado e inalcanzable para sus rivales chapados a la antigua.

Orange, Movistar y Vodafone lanzaron un órdago a La Liga, pero no contaban con la irrupción de rivales on-line. Y no solo se trata de Amazon y Facebook (que hasta han sabido aliarse). Twitter hace tiempo que emite un partido de la NFL y eventos de la NBA. Ellas tan solo han abierto el camino.

Facebook Watch lanzará la Liga española en Asia tras desembolsar 90 millones por tres temporadas

Amazon Prime Video, que ya había adquirido partidos de Wimbledon, pagó 100 millones por 20 duelos de la Premier

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