Navidad, ese otro gran negocio

Cientos de empresas británicas viven exclusivamente de las ventas que realizan durante estas fechas: árboles, pasteles, pavos... Entre todas, mueven cientos de millones de libras

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Londres / La Voz

En el Reino Unido, cada vez son más las empresas que viven todo el año de la Navidad. Desde los que venden árboles a las que comercializan espumillón o los mince pie, los típicos pasteles de carne picada que los británicos comen por estas fechas. Todo un ejército de industrias que aprovechan la vertiente mercantil de estas fechas y que, en conjunto, facturan cientos de millones de libras.

Una de estas empresas es Allensmore Nurseries, que da empleo a 80 personas extra en noviembre y diciembre para hacer coronas navideñas. Muchos de sus empleados son de Europa del Este, pero los responsables de la compañía reconocen que cada vez les resulta más difícil encontrar personas que quieran trabajar temporalmente estos dos meses del año. Su oferta incluye este año un catálogo de 40 productos diseñados por la artista Victoria Atkinson, todos con una temática clave: paisajes blancos nevados y bosques con bayas, la Navidad evocando los colores, aromas, sabores y el espíritu de la fiesta.

La directora comercial de la firma, Jane Davies, reconoce que, en plena era digital, los consumidores británicos quieren volver a los productos más tradicionales, hechos en la isla, y están ansiosos por revivir el verdadero espíritu de la Navidad. Por ello, sus guirnaldas hechas a mano son cada vez más populares.

Algo similar le ocurre a Festive, un proveedor de decoración de Navidad y el mayor fabricante de espumillón del Reino Unido, con una producción cercana a los 12 millones de metros al año. Su actividad comienza en enero y alcanza su gran apogeo entre mayo y octubre. Con ello, se aseguran que esté listo para las ventas de noviembre y diciembre. La compañía emplea a 75 personas a tiempo completo, pero se duplica durante la temporada alta.

Pese a los nuevos productos de su catálogo navideño, el espumillón sigue siendo su producto estrella. Fabricado en PVC metalizado, está en constante evolución y modernización para satisfacer la creciente demanda. Entre las opciones, el clásico espumillón rojo, verde y dorado, pero también champán, bronce y plata. A ello hay que unir piezas onduladas y brillantes o espumillón compuesto de hojas grandes de helecho en espiral. Con el final de la temporada navideña podría parecer que en Festive están pensando en tomarse un descanso, pero su responsable de márketing, Jonathan Hughes, reconoce que ya está planeando lo que podrían hacer de cara al próximo año y el siguiente.

También en Gales está la granja orgánica Rhug, productor de una gran variedad de carnes, incluyendo gansos y pavos. La Navidad representa para ellos una libra de cada siete de las que facturan. Sus viandas se sirven en algunos de los mejores hoteles y restaurantes de Reino Unido, y también se envían por correo a los consumidores y se exportan a los mercados de Asia y Medio Oriente. «Nuestro mayor desafío es asegurarnos de criar el número correcto de pavos, conseguirlos con el peso adecuado y no quedarnos con ellos después de Navidad», explica su dueño, Lord Newborough.

Pero no todo son buenas noticias. Algunas empresas británicas van a acabar la campaña navideña con un mal resultado y, en consecuencia, eso puede traducirse en un año negro. Algunas se han visto afectadas por ventas peores de las que esperaban, o por mayores costes vinculados a la debilidad de la libra, o por la incertidumbre del brexit, lo que va a generar un delicado panorama dado el carácter estacional de su actividad.

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