Con un porcentaje de inserción laboral del 89 %, Matemáticas es el tercer grado gallego con más salidas; la carrera no exige una inteligencia superior a la media, sino curiosidad, creatividad y disfrutar resolviendo problemas
17 dic 2017 . Actualizado a las 05:04 h.«La matemáticas de esta facultad son plurales, con muchos colores, con seis áreas de conocimiento y de muchos ámbitos». Lo dice Elena Vázquez Cendón, recién nombrada decana (ha tomado posesión esta semana) de la única facultad gallega que ofrece el grado que antes se conocía como «exactas». Situada en Santiago, en sus aulas estudian unos 600 alumnos que o bien hacen el grado en Matemáticas (solo o simultáneamente con Física o con Ingeniería Industrial) o alguno de los tres másteres que ofrecen.
Hay un dato apócrifo que dice que la titulación del mayor número de CEOs de las grandes empresas es la de Matemáticas, igual que de una quinta parte de los rectores de España. Lo cierto es que el 89 % de los alumnos encuentran trabajo y la carrera ha pasado de considerarse un lugar donde uno se convierte en profesor de secundaria al espacio donde formarse para las mejores compañías. Por eso la nota de corte -que solo mide la oferta y la demanda- en los últimos cinco años ha pasado de 5,360 a 10,870, y eso a pesar de ofrecerse 120 plazas.
¿Qué tiene entonces esta titulación para ser una de las preferidas en todo el mundo? «Para hacer Matemáticas -resume Vázquez Cendón- tienes que divertirte ante los problemas», y tal vez esa sea la clave. En cualquier ámbito se plantean problemas y tener a alguien que disfruta resolviéndolos parece una garantía de éxito. Pero, además, una persona graduada en Matemáticas debe ser curiosa y creativa: «Son ingredientes fundamentales, aunque no lo parezca, porque aunque siempre respetamos el conocimiento anterior, para innovar, para resolver situaciones nuevas, tienes que ser creativo». Y no vale la excusa de un mal profesor: «A la gente no le deja de gustar el cine porque una película le parezca mala», dice la decana con humor.
Todo esto se lo explican una y otra vez a los estudiantes de instituto cuando van a las charlas, o cuando les visitan. Esto último es lo ideal, porque una vez en el interior del centro, un impresionado alumno de bachillerato descubre a estudiantes con rastas o pelo de colores, pero además puede observar pruebas sobre flujo de sangre, canalización de agua, criptografía o colaboraciones con el Instituto da Lingua Galega. El autor del primer mapa topográfico de Galicia, Domingo Fontán, era matemático. Y es que más allá de la estadística, la gestión del software o la optimización de procesos, las matemáticas son algoritmos, una palabra sin la que no se puede entender el siglo XXI. «Hay muchas empresas que buscan nuestro perfil, no solo grandes, sino pequeñas», apunta Cendón. Y un dato interesante: «Cuando entra una persona de Matemáticas en una empresa, esta siempre buscará ese perfil en el futuro». Por eso Cendón y su equipo les dicen a los egresados que sean serios en su trabajo, «porque abren las puertas a los que vienen detrás» que son, dice, «una familia, y esta es su casa».