¿Quién puede comprarse un brick?

El precio de venta al público se dispara a 1,32 euros por litro,, solo superado por Canadá. Cae el consumo de leche y el país se ve obligado a importar manteca de Uruguay


El precio de la leche en Argentina acaba de romper una barrera histórica. Se vende a unos 1,32 euros por litro -unos 47 céntimos más que la media internacional- y es el segundo más caro del mundo. Según un estudio del departamento estadístico del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de la provincia argentina de Córdoba en el que se compara el precio del producto en 36 países, los valores están «desequilibrados» y están provocando «un abrupto descenso del consumo y un encarecimiento de sus derivados».

El organismo busca llamar la atención sobre la sobrevaluación de la leche en un país con 3,4 millones de vacas, pero afectado por una inflación anual que ronda el 20 % y que tiene un nivel de salarios que se sitúa por debajo de la media mundial analizada. Mientras el precio de la leche argentina está en la cima de la tabla, el escalón que corresponde a los ingresos medios de los trabajadores es el décimo tercero, en la franja media del ránking, y los precios abonados al sector productivo están clavados en los 23 céntimos de euro por litro.

Las causas del desajuste parecen encontrarse en un cóctel fatídico que mezcla inclemencias climáticas y características de la producción local en una economía adversa, aderezadas con una alta presión fiscal. Según los especialistas, es la receta del trago amargo que encarece el mercado interno y contrajo un 27 % las exportaciones lácteas en el 2016.

El presidente de la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fé, Marcelo Aimaro, reclamó una política sectorial que ataje la crisis provocada por tres años seguidos de inundaciones, hundiendo un 37,5 % la producción, desde los 8.000 a los 5.000 millones de litros anuales. Esta caída en la materia prima dio lugar a un escenario impensado: la importación de manteca desde Uruguay. «En el primer semestre del año ingresaron 392.000 kilos de manteca y vamos camino a comprar leche también», remarcó Aimaro.

Según el Centro de la Industria Lechera, el sector fabril argentino está funcionando con una capacidad del 50 %, muy lejos de los 16.000 millones de litros que podría procesar por año. Los niveles de producción actuales son los más bajos en los últimos 50 años y por eso el sector reclama cambios para mejorar los beneficios y mantener una industria que, literalmente, cede terreno a otras actividades agrícolas más rentables. En la última década se han cerrado casi mil vaquerías, en favor de las empresas más grandes, y se ha perdido un 2,3 % del ganado. En Argentina hay hoy casi 10.000 productores con un total de 3.400.000 vacas.

El productor recibe 5,5 pesos de los 20 o 25 que el consumidor paga en el comercio. «No es posible que el productor se lleve el 29 % y la comercialización el 30 %, la industria el 28 % y el resto, un 13 %, el Estado con impuestos», reclaman desde las granjas santafecinas. «En Chile hay leche argentina más barata que aquí y eso solo se explica porque se la vendemos sin impuestos», explicó Javier Baudino, vicepresidente de Apymel, que reúne pequeñas y medianas empresas.

Tendencia a la baja

Esta situación agudiza una tendencia a la baja. Los argentinos consumen un 26 % menos de lácteos que en el año 2000. La mayor caída se verifica en la ingesta de leche, que ha descendido en un 38 %, provocando que 87 de cada 100 adolescentes y 72 de cada 100 niños no alcancen a las tres raciones diarias recomendadas para cubrir las necesidades de calcio.

España ocupa el puesto 32 en la escala internacional, con una de las leches más baratas del panorama mundial.

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