Guerra abierta al azúcar

Mientras las autoridades intentan penalizar el exceso de su consumo, empiezan a surgir plataformas que denuncian su omnipresencia en alimentos industrializados de uso diario


El azúcar se ha convertido en el nuevo enemigo a batir. Hay quien ya lo compara con productos tan nocivos como el alcohol o el tabaco, mientras que el Gobierno se ha puesto manos a la obra para castigar a aquellas industrias que abusen de este oro blanco. A finales del año pasado, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunciaba que su Ejecutivo tiraría de gravamen para intentar reducir el consumo de bebidas azucaradas y carbonatadas.

Con esta medida, España se subiría al carro de países como México, Estados Unidos o Reino Unido, todos ellos guiados por las reclamaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en octubre solicitaba a todos los países un tributo del 20 % a este tipo de productos. Los problemas del azúcar empiezan a caer en la conciencia de autoridades y ciudadanos. Y hay algunos gobiernos que incluso han ido un paso más allá; como India, que a partir del 1 de marzo intentará arrancar de raíz el problema, eliminando todas las bebidas azucaradas y carbonatadas de los lineales de sus supermercados.

Los esfuerzos del Gobierno no han sido vistos con buenos ojos por todos los agentes de la sociedad. Tal y como denuncia la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la decisión del equipo de Montoro parece tener una vocación más económica que social: «Este tipo de impuestos no sirven para desincentivar el consumo de bebidas azucaradas, ya que solo incrementará en unos pocos céntimos cada envase, y además, lo recaudado no se invertirá en campañas para la promoción de hábitos saludables. Es fundamental lograr un mayor control en la publicidad dirigida a menores y que los consumidores sean capaces de conocer la cantidad exacta de azúcar añadido a los productos».

Precisamente, el desconocimiento es uno de los principales problemas con los que se encuentran los consumidores. ¿Cuánto azúcar debemos ingerir al día? ¿Sabemos realmente cuánto estamos consumiendo? Y sobre todo, ¿cómo podemos reducir estas cantidades?

La OMS recomienda bajar el consumo de este producto a menos del 10 % de las calorías diarias. Es decir, un adulto no debería ingerir más de 12 cucharadas de té por día, una cantidad que se reduce a nueve cucharadas en el caso de los más jóvenes de la casa. Pero la realidad es bastante diferente. A día de hoy, y según los cálculos que manejan los expertos, cada español consume una media de 34 kilos de azúcar al año. Y en muchos casos no sabe que lo está haciendo.

Antonio Rodríguez Estrada decidió crear hace unos meses una iniciativa con la que poder hacer frente a todo ese desconocimiento de la población. Lo llamó sinazucar.org, y la realidad que en ella muestra es tan sorprendente, que en apenas dos meses se ha convertido en todo un fenómeno. Con el objetivo de revelar el azúcar que se encuentra oculto en muchos de los alimentos procesados que forman parte de nuestro día a día, este fotógrafo decidió plasmar cada uno de los productos que ha ido analizando junto a la cantidad de azúcar que contiene en terrones.

«La idea comenzó cuando empecé a concienciarme yo mismo de la necesidad de reducir en mi propia dieta el consumo de azúcar; así que comencé a leer el etiquetado de los productos que formaban parte de las cestas de la compra más habituales. Ahí fue cuando me di cuenta de que el azúcar está presente en prácticamente todo lo que comemos cada día y que se hace realmente difícil prescindir de él», explica Rodríguez.

No le falta razón. Son muchos los que tras pasarse por la web de este concienciado consumidor se han topado con la más cruda realidad. Y es que un yogur 0 % grasa equivale a cuatro terrones de azúcar, un zumo de frutas nueve, una lata de tónica siete y algunas bebidas energéticas contienen la friolera de quince terrones. «Cuando vemos en el mercado productos que prometen cero grasas pensamos que son buenos para mantener una dieta saludable o baja de peso, pero no nos damos cuenta de que, tras quitarle la grasa, para que sepa rico tienen que añadirle azúcar», explica el creador de la página.

Él decidió plantarle cara al azúcar hace ya un tiempo, y tras su experiencia asegura que no es sencillo, pero tampoco imposible: «Hay que intentar evitar los productos muy industrializados. Mucha gente me escribe para decirme que ya no sabe qué comer; es sencillo, hay que volver a encontrarse con la comida más tradicional».

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