La renovación de la flota contará con 200 millones en líneas de financiación

En un lustro habrá unos 50 barcos nuevos, de los que 20 ya están en construcción

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vigo / la voz

«Es un proceso imparable». Así definía ayer Javier Touza, presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi) la cruzada que ha emprendido el sector para renovar la obsoleta flota pesquera, cuya edad media supera los 30 años. La financiación era hasta ahora un freno no menor. Llevan tiempo pidiendo apoyos públicos -«que no ayudas», aclara- a las distintas Administraciones. A tenor del anuncio realizado ayer por el secretario general de Pesca, Alberto López Asenjo, y la conselleira de Mar, Rosa Quintana, en Navalia, la feria del sector naval que se celebra en Vigo, la petición va a ser atendida. En concreto, avanzaron que se habilitarán 200 millones de euros. Además del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y de la sociedad estatal de garantía Saeca, participarán en la operación al menos tres bancos, entre ellos Abanca. «Ante los retos de futuro, como los nuevos planes de gestión en el Mediterráneo o el Brexit, tenemos que tener abiertas todas las medidas estructurales que puedan apoyar al sector», sentenció Asenjo.

La necesidad que las empresas tienen de renovar sus flotas se está plasmando en las carteras de pedidos de los astilleros que, según confirmó Quintana, están construyendo en estos momentos una veintena de buques para distintos caladeros. Y hay al menos otros tantos en proyecto. A tenor de los datos que maneja Arvi, en un lustro podrían renovarse hasta 50 unidades. Recuerda que hicieron unos deberes previos en forma de prototipo de buque arrastrero del siglo XXI, que son ahora el modelo a seguir, ya que dan respuesta a la mayoría de los retos a los que se han de hacer frente, desde garantizar la eficiencia energética a la automatización de procesos, pasando por soluciones para los descartes, elementos de seguridad o la necesaria mejora de condiciones de vida a bordo.

Usar GNL y no gasoil

El incremento del precio del petróleo y la obligación de utilizar un gasoil prácticamente exento de azufre a partir del 2020, les ha llevado a poner sobre la mesa otro aspecto de calado en las nuevas construcciones, la propulsión por gas natural licuado que, además de la ventaja del precio, elimina emisiones y reduce ruidos y vibraciones.

Los armadores gallegos están convencidos de que solo con barcos eficientes, tecnológicamente avanzados y atractivos para las tripulaciones, podrán seguir siendo competitivos, conscientes de que donde no lleguen ellos lo harán otros. Porque, según Touza, pese a ser un sector muy maduro, «tiene mucho futuro». Se remite a los datos para corroborar la afirmación: «El consumo de pescado per cápita en el mundo ya está en 20 kilos por persona y año y sigue creciendo», dice. Por otra parte, los precios siguen aumentando, como demuestran los indicadores que desde el 2002 elabora Noruega. «Necesitamos barcos nuevos para competir», concluye.

Manga ancha con el tamaño

Lo que están pidiendo los armadores a Bruselas son menos limitaciones constructivas a la hora de sustituir las viejas unidades. Es una petición que secunda el Gobierno, ya que Asenjo afirmó que una de las cosas que están trasladando a la Comisión es que «hacer nuevos barcos más grandes no significa incrementar la capacidad pesquera, sino ganar en calidad de vida a bordo».

Formación y relevo generacional, dos asignaturas que necesitan aprobar con urgencia

Formación y relevo generacional son dos aspectos que preocupan a los empresarios del sector pesquero. El presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo, Javier Touza, confirma que son dos asignaturas pendientes que necesitan aprobar con urgencia. «No puede ser que los capitanes salgan de las escuelas de náutica sin hablar inglés, por no hablar del dominio de tecnologías, como el seguimiento satelital de los bancos de peces», sostiene.

Por otra parte, subraya que, al margen de las lagunas en materia de formación, tienen una «escasez brutal» de mandos, ya que, si bien no faltan titulados, es tal la rigidez del sistema que es impensable enrolar a jóvenes recién formados, ya que los tripulantes en prácticas no pueden superar un límite de días a bordo, lo que imposibilita que realicen los días de mar obligatorios en barcos de gran altura, que realizan mareas de cuatro o cinco meses. «Es un sinsentido que ha de cambiarse», dice, al tiempo que piden que la formación se adapte a las necesidades de las empresas.

Precisamente, uno de los alicientes que para las nuevas generaciones de profesionales tiene la renovación de la flota es que los nuevos barcos ganan mucho en comodidad. No hablan solo de aspectos espaciales de camarotes o baños, sino de ergonomía en el puesto de trabajo, de seguridad y de eliminación de ruidos con la incorporación de tecnologías más silenciosas, y de lesiones musculares con ayuda de la robótica en bodegas o salas de despiece.

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