La pesca ayuda al IEO a gritar socorro

Personal del oceanográfico denuncia las dificultades para ejecutar el presupuesto

s. antón
redacción / la voz

El sector pesquero lleva años denunciando el paulatino distanciamiento del Instituto Español de Oceanografía (IEO) de lo que, en los orígenes, fue su razón de ser: los océanos y sus recursos pesqueros. De un tiempo a esta parte, la investigación aplicada se ha ralentizado por una burocracia atroz, absolutamente centralizada, hasta el extremo de que un simple convenio debe pasar por el Consejo de Ministros, y por un sistema de ciencia que mide los méritos profesionales en número de publicaciones científicas. Y ahora, las dificultades para ejecutar el presupuesto podrían ser la puntilla de una institución que ha cumplido sus primeros cien años y que en estos momentos ve difícil cumplir otros tantos más.

La situación es tan crítica que más de 300 trabajadores de los 9 centros que el IEO tiene en toda España han lanzado un grito de auxilio. Científicos, técnicos y administrativos salieron ayer a las puertas de sus respectivos oceanográficos para hacer público el drama de la institución que «se encuentra en el peor momento de su historia». Y coreando su SOS en estaban agentes del sector pesquero en A Coruña representando a Pescagalicia, Arpega y Obarco, a la fundación Fremss, y a la OPP-31, que ven que esa atrofia financiera les impide contar «con apoio técnico e informes para conseguir unha mellor xestión dos recursos que captura a nosa flota», señalan en un comunicado.

Victoria Besada, directora del Oceanográfico de Vigo, explicó que los 58 proyectos que tienen en marcha «sufren recortes», lo que obliga a dejar de cumplir «muchos objetivos mientras no se desbloquee la situación financiera». La tijera también llega a lo que denominan caja fija: el dinero para material, viajes, dietas... Y eso va a impedir tanto organizar expediciones como adquirir material cuyo coste exceda de 5.000 euros. Besada subraya que es fácil entender que los equipos destinados a investigación no son precisamente baratos.

Al borde del desprestigio

Con todo, lo que más preocupa a dirección y científicos es «el desprestigio», la pérdida de credibilidad ante los socios europeos con los que comparten proyectos. «Hay que pelear mucho para conseguirlos. La competencia es dura y si al final, por una cuestión ajena a nosotros, no podemos cumplir plazos ni objetivos dejaremos de ser fiables» dice la directora del oceanográfico vigués.

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