Félix alfombra Fisterra de marisco

Decenas de personas se lanzaron a Langosteira para recoger todo tipo de bivalvos

El mar regaló a los vecinos de Fisterra decenas de almejas o vieiras y estos aceptaron encantados el obsequio
El mar regaló a los vecinos de Fisterra decenas de almejas o vieiras y estos aceptaron encantados el obsequio

cee / la voz

Almeja babosa, roja, pé de muño -también llamado carneiro, carneirolo, cascarneiro, almeja vieja o burro-, vieira, navaja, longueirón, almeja reloj, crica, urola... La playa de Langosteira de Fisterra, al resguardo del cabo y en la entrada a la ría de Corcubión, parecía ya no el escaparate de una pescadería especializada o de una cetárea bien surtida, sino un auténtico catálogo de bivalvos a estudiar por los biólogos marinos en las facultades.

Las vagas de mar de los últimos días propiciadas por el temporal Félix dejaron el arenal más emblemático y productivo de Fisterra alfombrado de marisco. Y esta repentina abundancia de productos del mar, accesibles incluso para quien no ha cogido un raño en su vida, poblaron también la playa de vecinos, la gran mayoría conocedores del mar, de lo que se puede aprovechar y de lo que no, dispuestos a procurarse su buen puñado de almejas, que en algunos casos eran incluso bolsas repletas.

«Á vieira tes que deixarlle só o que é a carne branca, quitarlle o resto, e non ten problema»

 «Houbo xente que colleu máis de 200 vieiras», aseguraba un mariscador local, que también se pasó a apañar mientras daba una vuelta por la playa y observaba el espectáculo.

Aunque la cifra pueda resultar un tanto exagerada, sí es cierto que hubo gente que se hizo con un buen lote de marisco que, en principio, no debería tener problema alguno para el consumo, por mucho que esta no sea la forma más legal y ortodoxa de conseguirlo. De hecho, todos estos productos deben pasar, primero por la lonja extraídos por profesionales, y luego unos controles sanitarios, en algunos casos con depuración incluida. «Á vieira [su extracción en la zona lleva años cerrada por la toxina] tes que deixarlle só o que é a carne branca e quitarlle o resto, e non ten problema. A ameixa o problema que ten é que vén moi batida e non depura como a outra, cústalle soltar a area», explicaba otro de estos recolectores accidentales, que destacaba lo sabrosa que es la urola (muy parecida en aspecto a la almeja, pero de un tamaño muy superior) «encebolada ou en empanada».

El exalcalde de la localidad José Manuel Traba, biólogo de profesión, detalla, al igual que el patrón mayor, Manuel Martínez, que estas situaciones son «relativamente normais cando hai vaga de mar» y solo en las playas interiores, particularmente en Langosteira, «porque nas de fóra xa non hai marisco». También tradicionalmente traen aparejada esta recolección de tipo familiar, para consumo en las casas y «sempre hai alguén a recoller», como dice Traba, que eso sí, deja claras las diferencias. «O marisco non chega nas mesmas condicións que o que se extrae no mar. Pasa como cando hai mortalidades grandes de berberecho e queda nas praias», concluye Traba, sin entrar en otras valoraciones.

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