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A la «conquista del Oeste» en un contenedor de latas

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

MONICA FERREIROS

Hablan los pioneros en la producción de mejillón ecológico

29 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Juan Carlos Juncal abrió camino al apostar en el 2010 por el mejillón ecológico. Ocho años después, no está arrepentido de haberse embarcado en esa empresa. Al contrario. Sobre todo ahora que lo que sale de las siete bateas de Vilanova que tiene certificadas para producir bivalvo del verde se come incluso en Estados Unidos, a donde llegaron dentro de latas elaboradas por la conservera Pérez Lafuente. Admite que quizá pierdan dinero con la operación, pero le resta importancia porque sabe que más que un gasto es «unha inversión». 

Vocal del CRAEG, Juncal no oculta que los comienzos fueron difíciles y que hubo épocas malas. Etapas en las que no se compensaban los costes añadidos de la producción ecológica. Eso sin olvidar los trastornos de ser pioneros, que hay que ir abriendo camino a base de ensayo y error, corrigiendo métodos y rellenar a base de improvisación aquellos capítulos de los reglamentos aún no escritos. Pero ha sabido amoldarse a la situación y hoy ya es capaz de comercializar con el sello ecológico el 80 % de lo que sale de esas bateas, en torno a 300.000 toneladas al año. Y aunque la mayor parte es en fresco, ya está dando el salto, de la mano de una depuradora, al ámbito de los productos semielaborados, como la media concha de mejillón ecológico, «os Ferrero Rocher do mexillón», como les gusta llamarlos, o el mejillón limpio cocido en bolsa. 

El vilanovés, miembro de la asociación San Amaro, destaca que el del mejillón ecológico ha sido un crecimiento sostenido y que la demanda está en alza. Ahora bien, fuera de España. «O mercado español aínda non está preparado», asegura. De hecho, sus principales clientes para el fresco están en Francia y Alemania, donde la conciencia ecológica está a años luz de la doméstica y está convencido de que el sello verde va a ser indispensable para aquel que quiera abrir mercado en Europa.

Diferencias

¿Qué diferencia hay entre un mejillón ecológico y uno convencional, por así decirlo? En el ciclo de cría, nada, pero sí en cuestiones como la densidad del cultivo. Las bateas tradicionales están limitadas por ley a 500 cuerdas de 12 metros, prácticamente la misma cantidad que puede instalarse en un vivero ecológico, puesto que puede colgar una por cada metro cuadrado y la infraestructura tiene unos 500 metros cuadrados de superficie. Ahora bien, mientras las demás pueden en épocas excepcionales como de marea roja aumentar en 100 las cuerdas, las ecológicas, no. Solo 50. Y solo se les permite un desdoble. También tienen prohibido emplear determinados productos en el rendimiento de la batea y las cuerdas deben ser todas de material reciclado.

Pero el mayor trabajo es el burocrático. Hay que justificar y documentar todo el proceso. Llevar registro de entradas y salidas, libros de explotación planos de localización de las cuerdas en la batea... ¿Y el valor añadido? Juncal señala que el precio del mejillón ecológico en fresco es un 10 % superior al del convencional, 5 céntimos en el que va para fábrica.