El informe encargado por Mar augura que la pesca solo tendrá un papel secundario en la salida del Reino Unido de la UE
10 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Al igual que no lo fue cuando se produjo la entrada de España en la UE, tampoco en la salida del Reino Unido tendrá la pesca un papel protagonista. Al contrario, nuevamente quedará supeditada a otros aspectos capitales, como la libre circulación de mercancías, personas y capitales. Es la tesis de los juristas del Instituto Salvador de Madariaga, con el profesor José Manuel Sobrino a la cabeza, que han elaborado para la Xunta un informe sobre las consecuencias del brexit en la pesca gallega. Y esa salida tiene más aristas que la oportunidad que se abre para alterar el reparto de cuotas. Está en el aire la situación de los barcos que operan en las Malvinas o cómo se resolverán los litigios entre las partes.
El artículo 50
Primero, la solicitud. En tanto el Reino Unido no inicie la desconexión seguirá afectada por la legislación comunitaria, incluida la pesquera. Los juristas defienden que la UE no debe negociar nada en tanto Londres no presente la solicitud de salida. Apuestan por no aceptar una negociación conjunta, sino por capítulos, lo que permitiría a la UE ganar tiempo para fijar una estrategia.
Relaciones pesqueras
Posible estatuto especial. Lo más probable es que se negocie un acuerdo que otorgue un estatuto especial al Reino Unido, que haga posible la «independencia en la interdependencia». Una relación pesquera similar a la que se mantiene con otros países del Espacio Económico Europeo, como Noruega, sería la que más favorecería una continuidad en las relaciones económicas y comerciales entre ambas partes, y eso daría estabilidad y seguridad jurídica a los empresarios gallegos afincados en el Reino Unido, a los marineros gallegos en buques británicos y a las exportaciones de productos con destino a los puertos gallegos.
Estabilidad relativa
Cambian las cosas, cambian los pactos. Para los analistas está claro que «la retirada de uno de los países que más se ha beneficiado del sistema de reparto de cuotas sobre la base de la estabilidad relativa, como es el caso del Reino Unido, podría ser la ocasión de revisar este criterio». No tiene sentido cumplir un pacto cuando han cambiado las cosas. Que haya cuotas que deje libres el Reino Unido, en principio, favorece al sector pesquero gallego, aunque no es como para caer en la ingenuidad de que quedarán al margen en el futuro acuerdo internacional de pesca.
Aguas británicas
Del Gran Sol a las Malvinas. Las aguas británicas dejarán de ser comunitarias, pero no europeas, con lo que tendrán que regirse por los acuerdos de la NEAFC (Comisión de Pesquerías del Atlántico Nororiental). Por otro lado, los buques gallegos con pabellón británico podrían ver cerrado su acceso a las aguas comunitarias e, incluso, cuestionada su condición británica, si el Reino Unido modifica su ley sobre el registro de buques. Además, está la actividad en las Malvinas, todo un quebradero de cabeza, pues podrían perder las facilidades arancelarias y negociar un acuerdo bilateral se presenta políticamente inviable dadas las susceptibilidades de Argentina.
Trabajadores
El convenio de Viena y sus derechos adquiridos. Qué ocurrirá con los gallegos que trabajan en barcos británicos dependerá de las negociaciones, que deben tener en cuenta también las empresas británicas con oficinas en otros países, los productos que esas compañías colocan en el mercado europeo y el millón y pico de británicos que residen en Europa. Así, si el Reino Unido busca permanecer en el mercado interior «es probable que la libre circulación de personas se conserve». En todo caso, debería invocarse la cuestión de los derechos adquiridos, de modo que los gallegos que hayan adquirido el derecho de residencia deberían conservarlo, así como el derecho a trabajar o mantener sus empresas.
El mercado
La principal baza de la UE. La libre circulación de mercancías es una de las armas más contundentes que tendrá la UE para negociar. Vale que el Reino Unido tiene las aguas y los recursos, pero Europa tiene el mercado. Lo más lógico es que en el tratado internacional que regule las relaciones Reino Unido-UE se incluya una mención genérica a los productos pesqueros y que después se negocie la entrada del pescado británico en el mercado comunitario a cambio de que los barcos europeos faenen en aguas británicas. De no ser así, la mercancía del Reino Unido tendría que pagar aranceles para entrar en Europa.
Acuerdos con terceros
Más cuota para Galicia. El brexit provocará situaciones complejas a nivel internacional que podrán tener repercusiones en el sector gallego. Y no todas negativas, pues «pudiera ocurrir que la flota accediese a las cuotas que hasta ahora tenía los buques británicos en el marco de esos acuerdos», ya que lo que interesa a la otra parte es el acceso al mercado europeo, no al británico.
Resolución de conflictos
Sin juez definido. El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) dejará de tener competencias para resolver los litigios marítimo-pesqueros que surjan entre particulares, con lo que el informe apuesta por establecer un procedimiento, como puede ser el dar competencias al TJUE al que se incorporaría un juez británico had hoc.
Fondos pesqueros
Menos a repartir, pero también a ingresar. El informe recoge que la pérdida de la aportación británica al presupuesto no compensará su desaparición del reparto de los fondos. Cabe presumir que se revisarán las asignaciones del FEMP y disminuirán de las aportaciones y eso será negativo para el sector pesquero gallego, que verá reducido lo que preveía recibir hasta el 2020.