El presidente de la Autoridad Portuaria asegura que están «preocupados por la tendencia decreciente en el movimiento de mercancías»
29 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La Autoridad Portuaria de Vigo quiere poner coto a la sangría de tráficos que se está produciendo en el muelle de contenedores desde hace unos meses. «Estamos preocupados por la tendencia decreciente en el movimiento de mercancías», afirma el presidente de la entidad, Enrique López Veiga. Con tal motivo, ha encargado un estudio a la consultora Eosa sobre la competitividad del puerto, que le permitirá «cuantificar los problemas reales» a los que se enfrentan cada día los usuarios de la terminal.
El máximo responsable portuario señaló que se ha optado por un sistema de entrevistas confidenciales porque, aunque son conscientes de que existe un «clamor generalizado» sobre los costos añadidos que comporta el «exceso de celo» o las «arbitrariedades» de algunos inspectores en el punto de inspección fronteriza (PIF), ninguna empresa quiere denunciar la situación de forma oficial «por temor a represalias».
Desvío hacia Leixões
López Veiga asegura que fruto de dicho «celo» se están desviando a Leixões muchos contenedores, sobre todo de productos perecederos, que luego terminan el camino por carretera hasta llegar a Vigo. «Queremos objetivar todos los problemas de competitividad que podamos tener», asevera, a los que no serían ajenos los que origina el servicio de estiba y desestiba, al que recrimina sus elevadas tarifas y, sobre todo, la rigidez de horarios.
La guerra en este sentido se abrió tras la decisión de la compañía Maersk de trasladar una parte importante de su operativa al puerto de Marín el pasado mes de mayo aduciendo cuestiones de competitividad. Solo las presiones de grandes empresas armadoras, que mueven cada año cientos de toneladas de pescado congelado en el muelle de Guixar, han llevado a la compañía naviera a mantener en Vigo las descargas de perecederos.
Prisas por revertir la situación
En principio, el compromiso remata en marzo, de ahí la prisa de López Veiga por revertir la situación. No ocultó su temor a que otras empresas puedan seguir los pasos de Maersk.
Precisamente a la marcha parcial de esta naviera y a los retrasos del PIF achacó el descenso de un 3,36 % en el tráfico de mercancías en los primeros nueve meses del año respecto del mismo período del año anterior. «Si se solucionan los problemas del PIF y las negociaciones de la estiba se resuelven, habremos arreglado buena parte del problema», aseguró. En este sentido, no ocultó un moderado optimismo, ya que empresas estibadoras y sindicatos abrieron la pasada semana la mesa de negoción del convenio colectivo.