El Camiño Francés se colapsa

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. Penoucos SARRIA/LA VOZ.

SARRIA

Los establecimientos de hostelería de la comarca son insuficientes para atender la ingente demanda de lugares para dormir desde principios del presente mes

06 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La temporada alta está provocando un colapso en el Camiño Francés por la ingente demanda de lugares para dormir que solicitan los miles de peregrinos que se mueven desde O Cebreiro hasta Santiago desde los primeros días de agosto.

La ruta sufrió el habitual bajón después de la celebración de la fiesta del Apóstol el 25 de julio, aunque la afluencia de romeros fue elevada, y ahora está en plena temporada alta durante todo el presente mes.

Agosto es el mes que suele registrar un mayor índice de visitantes españoles de los cuales un elevado número viajan en grupos numerosos. El problema para ellos es encontrar alojamiento para tanta gente.

La solución la encuentran en los pabellones que los concellos habilitan para albergar a grupos que no tienen posibilidad de alojarse en los establecimientos hosteleros.

Los polideportivos suponen por ello un excelente baremo para valorar el número de peregrinos. Lo habitual es que sobre espacio al permitir el alojamiento de centenares de personas, pero este año en Sarria ya se vieron obligados a abrir dos pabellones para dar cabida a la gente, tendencia que aseguran que podría repetirse en los próximos días. En otras localidades en las que solo hay un polideportivo los visitantes tienen que dormir al raso.

La carencia de plazas en temporada alta está ocasionando que aumente cada vez más el número de personas que pernoctan en tiendas de campaña. En el caso de grupos organizados como los scouts o miembros de distintos cuerpos del ejército ya es habitual que viajen con su casa a cuestas y parte de la intendencia. Aún así tienen que buscar la complicidad de los concellos para que les permitan acampar en un lugar habilitado para ello.

Encontrar plaza en un albergue público es casi como acertar la primitiva. Los que optan por intentarlo saben que tendrán que iniciar su caminata alrededor de las tres de la madrugada para ser los primeros en ponerse a la cola en el siguiente albergue y en ocasiones ni así lo consiguen.