Antonio Martínez Dapena llegó a la presidencia de la Confederación de Empresarios de Lugo el día 22 de junio pasado. Aterrizó de la mano de su antecesor en el cargo, Guillermo Sánchez Vilariño. 1 ¿Por qué seleccionaron a Martínez Dapena? Antes de ofrecerle el puesto al joven empresario, con amplia formación y un negocio familiar sólido, se lo propusieron a otros veteranos industriales vinculados a la patronal lucense, pero no aceptaron. Se habló de Hipólito Trinidad y de Eduardo Arias Ferreiro. Pero Sánchez Vilariño, después de once años como presidente y seis como vicepresidente en la etapa de Luis Abelleira Mayor, quería dejarlo y buscaba un candidato de continuidad, que siguiera su línea. 2 ¿Cuándo lo presentaron públicamente? Juan Antonio Martínez Dapena, hijo de un empresario fundador de la CEL, apareció por primera vez en público como posible sustituto de Sánchez Vilariño en la pasada primavera en un acto público del diputado europeo Daniel Varela Suances. Poco después se hacía pública su candidatura. Fue elegido por aclamación. Necesitaba 6 avales de sectoriales y consiguió más de 60. 3 ¿Cuándo empezaron los desencuentros? Con la Cámara de Comercio, poco después de la toma de posesión, al comentar Martínez Dapena que el recinto ferial debería de mantener los fines para los que fue construido, en contraposición a la propuesta de la entidad cameral, que abogaba por un centro de ocio. A este primer encontronazo con la entidad cameral le seguirían otros, fundamentalmente por los locales de la feria exposición. 4 ¿Cuál fue el primer tropiezo con Sánchez Vilariño? El incendio de las dependencias del Cise, originado por un cortocircuito, según se puso de manifiesto en su día, hizo surgir numerosos interrogantes sobre los contratos del local de más de 1.000 metros en la calle Montero Ríos, situado debajo de la vivienda del anterior presidente. La patronal pagaba por estas dependencias casi dos millones de pesetas mensuales de alquiler. Sin embargo, públicamente los desencuentros no se produjeron hasta más tarde. 5 ¿Por qué Sánchez Vilariño no le cedió su puesto en la Cámara? Guillermo Sánchez Vilariño no se presentó a las elecciones de la Cámara de Comercio de hace unos meses, pese a que la patronal presentó candidaturas a todos los grupos, aunque finalmente sólo se produjeron votaciones en dos: comercio y transportes. A ellos presentó lista alternativa el empresario sarriano Raúl López. Sánchez Vilariño fue designado por la CEL entre los tres vocales que podía proponer. Incluyó en la lista a Blanca García Montenegro y a José María Seijas López. 6 ¿Por qué Martínez no está en la Cámara? Porque la vocalía que quedaba pendiente, de empresarios de reconocido prestigio cooperadores, que dejó vacante Ángel Fouz, le fue otorgada por el pleno a Eduardo Jiménez Domínguez, de Magnesitas de Rubián, que curiosamente forma parte del comité ejecutivo de la CEL de Martínez Dapena. Este último parece que pidió a última hora que lo incorporaran, pero los continuos desencuentros con la entidad que preside Mosteirín contribuyeron a que no fuera aceptada la propuesta. 7 ¿Por qué llegaron los enfrentamientos? Martínez Dapena declaró desde el primer momento que echaba de menos en la CEL una contabilidad analítica y no la financiera que estaban siguiendo y que consideró correcta. Reconoció asimismo que en la herencia de la anterior directiva figuraba un déficit de 27 millones de pesetas. 8 ¿Por qué celebraron la comida con los medios de comunicación? La intención era la de ofrecer una imagen de comité ejecutivo sin fisuras, cuando ya existían de hecho. Sánchez Vilariño trató de capitalizar un encuentro que giró prácticamente sobre necesidades de infraestructuras de la provincia. Mosteirín puso la guinda con su anuncio de que retiraba la propuesta de construcción de un centro de ocio en el recinto ferial. La decisión no la había consultado previamente con su comité ejecutivo. Pese a que se anunció que la Fundación Ferias se iba a reunir a principios de este mes para tomar decisiones sobre el futuro de las instalaciones, la fecha aún está pendiente y probablemente hasta que no se despeje el panorama seguirá así. 9 ¿Cuando estalló la guerra? En un comité ejecutivo de la CEL, al que siguió una junta de gobierno. En ella Martínez reiteró que la patronal lucense necesitaba prescindir del alquiler del costoso local del Cise y propuso solicitar a la Cámara de Comercio la cesión gratuita de locales en la feria exposición. Sánchez Vilariño dejó claras las diferencias con el que había sido su delfín y empezó una campaña para tratar de dar marcha atrás e intentar forzar la salida de Martínez Dapena. Sánchez Vilariño habló de canalladas al creer que se estaba poniendo en entredicho su gestión al reconocer públicamente cuestiones como las relacionadas con el cambio del sistema de contabilidad; el déficit de 27 millones de pesetas y algunos otros comentarios que circularon de boca en boca entre la patronal y que no gustaron al anterior presidente. ¿Cómo pretendía hacer saltar a Dapena? Con la renuncia irrevocable de ocho de los trece miembros del comité ejecutivo. Esa decisión dejó sin aliento al empresariado lucense, que sabía que las hachas de guerra estaban levantadas, pero no se esperaba tal reacción, entre otras razones por la heterogeneidad de los firmantes del escrito. Creían que, al dejarlo prácticamente solo al frente de la patronal y sin el apoyo de las personas que tenían experiencia, se vería forzado a tomar la decisión de abandonar el barco. No fue así, al menos de momento. Las dos partes velan armas de cara a la reunión de la junta de gobierno de mañana y preparan las municiones que emplearán en la batalla.