Laia Lamana: «La lesión me ha ayudado a reconectarme con otras partes de mi vida»
LUGO
La base-escolta ya ha jugado dos partidos tras superar una grave lesión
15 feb 2025 . Actualizado a las 17:28 h.Laia Lamana Llobera (Barcelona, 2002) aportó siete puntos contra el Zaragoza en Lugo este pasado jueves y anotó un triple en la victoria contra el Ardoi en la jornada anterior cuando reapareció tras la artroscopia del pasado verano. La base-escolta, campeona de Liga con el Valencia Basket en 2023, cumple su segunda temporada en Lugo. Una base-escolta descarada, de talento, con una capacidad superlativa para recuperar balones, muy agresiva hacia canasta y con tiro exterior. Su Ensino, decimotercero con seis victorias, visita al Gran Canaria este domingo (12 horas, Twitch de FEB).
- ¿Cómo se encuentra después de volver a jugar hace dos jornadas después de la operación del pasado verano?
- En general estoy bien. Sé que es un proceso largo. Aún me queda mucho rodaje, coger ritmo de partidos porque, aunque la artroscopia fue en junio, yo llevo sin competir desde abril del año pasado. Volver de una lesión, además de rodilla, recuperar el ritmo de competición cuesta un poco más. Y yo lo sé. También es luchar contra esa pelea mental, pero poco a poco, en cada partido me voy encontrando mejor y se trata de ir sumando para el equipo todo lo que pueda. Y yo ir cogiendo sensaciones.
- ¿Qué sintió cuando entró en pista y volvió a competir?
- Alivio. Estuve un mes entrenando con el grupo. Es ver un poco la luz al final del túnel y pisar la pista es como salir del túnel. La gente me preguntaba si estaba nerviosa y sí, pero estaba más nerviosa por disfrutar el momento, no por hacerlo bien o no. Salí a ayudar al equipo y, sobre todo, disfrutar de por fin volver a ser Laia jugadora.
- ¿Y qué sintió cuando anotó el triple en Zizur Mayor y todas sus compañeras y cuerpo técnico lo celebraron como una canasta ganadora?
- Alegría. Solo pensé que por fin había sumado, que por fin estaba con el equipo. Me acuerdo de mirar a Claudia (Soriano) y que lo celebró como si hubiera metido ella los puntos (sonríe). Me encantó sentir el respaldo del equipo, me acuerdo de poder sonreír y de decir que por fin ya estoy aquí, aunque sé que aún me queda mucho camino. Se trata de trabajar. Por fin ya puedo jugar y esto es lo mío, es mi pasión.
- Incluso usted vino al Pazo en el partido contra Jairis. Fue la segunda victoria del equipo. Se sentó junto al banquillo y me dio la sensación de que incluso su presencia fue importante. ¿Lo percibió así?
- (Se ríe) Sí, yo venía con la mentalidad de ayudar y en pista obviamente no podía, pues lo único que podía hacer era animar. Yo ya estuve en el equipo la temporada pasada. Entonces, entiendo el juego de Antonio (Pernas). Por lo tanto, quería ayudar a mis compañeras desde fuera y eso fue lo que hice desde un primer momento. Llegué e iba dando consejos de lo que yo veía desde fuera de la pista, en los entrenos, en los partidos, ayudar en las colocaciones en defensa, todo lo que se puede hacer desde fuera.
- En estos dos partidos usted está jugando más al dos, de escolta. ¿Es para ir ganando confianza y posteriormente dirigir y subir el balón?
- Sí, Antonio me está metiendo minutos con otra base. Entonces, nos vamos turnando, a veces voy con Esther (Castedo), a veces con Claudia (Soriano) para yo también tener como ese respiro de tener a alguien, que no todo recaiga sobre mí ahora justo al inicio y para que cada vez vaya cogiendo más minutos. El jueves jugué más que contra el Ardoi, eso ya también depende de cada partido. Todo se basa en este proceso de adaptación, de volver a reencontrarme.
- ¿Cómo fue el proceso que terminó con la artroscopia en julio?
- Sí, fue muy duro porque yo empecé a tener molestias a principios de abril. Nadie sabía qué tenía, a mí me seguía doliendo, jugaba lesionada. En el último mes de temporada me hicieron una resonancia y no salía nada. Entonces, claro, acaba la temporada, pasa un mes y voy con la selección sub 23 y otra vez igual, me sigue doliendo, se me iba sola la rodilla, yo me caía sola en los entrenos porque hacía una entrada a canasta y se me iba la rodilla. La federación española me llevó a un médico, me volvieron a hacer otra resonancia y otra vez no sale nada. Te planteas si eres tú que estás exagerando mentalmente, que a lo mejor no tienes nada y te piensas que sí. Fue todo un proceso duro. Después de esa segunda resonancia me llevaron a un médico. Me dijo que por lo que él veía y por mis síntomas al hacer determinados movimientos podía ser una lesión de un ligamento que une el menisco con la tibia, pero no lo sabía al 100 %, había muchas probabilidades, pero en la resonancia no se veía mucho. Me dijeron que si continuaba así me podía romper entera, que lo mejor era operarse. Fue un poco a ciegas la operación, que por favor fuese eso porque no quiero operarme sin sentido. Y sí era eso claramente. Como era una sutura de un ligamento en el menisco pues dura seis o siete meses la recuperación. Al final han sido seis, bien, pero fue largo.
- ¿Qué te enseñó esta lesión, este proceso?
- Desde un primer momento pensaba que lo iba a llevar muchísimo peor, pero lo he llevado muy bien. Me he dado cuenta que tengo muchísimas más cosas, además del baloncesto. La lesión me ha ayudado a reconectarme con otras partes de mi vida. Al no tener el baloncesto, que acapara casi el 80 %, he tenido que hacer más cosas con mi familia, con mis amigos. Me encanta leer, me encanta pasear, disfrutar, las pequeñas cosas que por estar fuera de casa no puedo tener. Y ver que soy algo más que la Laia jugadora que echaba de menos. Me ha ayudado mucho a estar en casa, a estar tranquila. Tener todas esas pequeñas cosas y buscar también la alegría que me da el baloncesto en todas esas pequeñas cosas. Me ha enseñado a saber que soy mucho más que el baloncesto. El baloncesto me encanta, es mi pasión, quiero dedicarme a esto y es lo que estoy haciendo, pero si un día no lo tengo, pasan estos problemas, pues que soy también muchísimas más cosas. Yo estoy estudiando.
- ¿La lesión ha cambiado algo en usted a nivel físico? Parece que ha ganado fuerza.
- Sí, al no poder hacer pista lo único que he hecho ha sido gimnasio todo el tiempo. He ganado un poquito más de masa muscular. Estoy un poco más fuerte. También la recuperación implica eso. Me tengo que poner fuerte de piernas para estar bien de estabilidad de rodilla. Y, por el otro lado, me falta aún un poco de explosividad, de capacidad de reacción, que voy a ir cogiendo poco a poco.
- El jueves contra el Zaragoza ya anotó en dos penetraciones. ¿Recuperó parte de la confianza?
- Sí. La confianza la recupero en los entrenos, en el día a día, en estar trabajando día a día y atreverme a entrar a canasta. Me acuerdo al principio entrenando que era como que no sabía que me iba a dar tanto miedo hacer una entrada. Pero no me considero una persona que haya tenido mucho miedo en su proceso. Soy bastante echada para adelante. Yo voy a todo y si luego cuando lo estoy haciendo veo que no llego, pues no llego. No tengo ese miedo y no lo hago por miedo. Simplemente si no lo hago es porque no puedo, hay esa limitación. Por miedo no dejo de hacer cosas.
- ¿Cómo es reencontrarse con Claudia Soriano, contra la que ha jugado muchísimas veces en baloncesto de formación en Barcelona?
- Muy contenta. Me acuerdo que cuando anunciaron el fichaje le escribí, le dije que por fin íbamos a jugar juntas. Me dijo que iba a ser un año muy guay. Era cuando no sabíamos que yo me iba perder este tramo de temporada. Me hace mucha ilusión jugar con ella. Nos conocemos desde que éramos minis. Hemos jugado siempre en contra. Además, estábamos con equipos muy rivales, yo estaba en Sant Adrià y ella en Alameda, siempre ha habido muchísima rivalidad entre nosotras y entre los clubes. Me acuerdo de cada partido, era lo más. Las dos hemos llegado a lo más alto. Siempre hemos competido en contra. Tenía muchas ganas de jugar con ella. Además, en defensa, somos un estilo bastante parecido. También me hacía mucha ilusión contagiarme de Claudia, de su manera de defender, de su agresividad. Tengo muchas ganas también de ir cogiendo esa conexión con ella en la pista.
- ¿Qué diferencias encuentra esta plantilla del Ensino con respecto a la temporada pasada?
- Ahora, a nivel de jugadoras grandes, desde que se fue Bea (Sánchez), hay un cambio bastante importante porque estábamos solo tres interiores. Ahora seremos cuatro con el fichaje de Jane Asinde. Lydia (Giomi) está como cinco principal y Ceci (Muhate) antes jugaba un poco más al cuatro, ahora tiene que adaptarse también a este rol de cinco. Estaba solo Elba (Garfella) al cuatro. Entonces, Jess (Fequiere) tiene que ayudar también. Estábamos todas un poco supliendo esa falta de postes. En cuanto a exteriores, tenemos muy buenas tiradoras, como Alexy (Mollenhauer), está Jessica (Fequiere), está (Rachel) Howard, está Esther (Castedo), está Claudia (Soriano). Todo el mundo puede hacer un poco de todo. Eso es una amenaza muy grande como equipo porque no es solo una, sino que todas en un momento determinado, como por ejemplo Jess (Fequiere) el otro día contra el Ardoi, tenemos esa capacidad de meter y de asumir un rol importante.
- ¿En qué momento cree que está el equipo?
- El inicio ha sido duro, no ha sido como creíamos o como esperábamos, pero el trabajo del día a día, aunque es lo que no se ve, nosotros lo sabemos, está ahí y es bueno. Lo que pasa es que no están llegando los resultados o no estaban llegando porque ahí sí que ya estamos jugando mejor. El jueves le competimos al Zaragoza, incluso íbamos muy por encima, doce arriba. Falta rematar esos partidos. Ahora en la segunda vuelta somos un equipo ya más consolidado. Al principio tuvimos la falta de Antonio (Pernas), quieras que no se nota. La gente va adquiriendo más su rol, la manera de jugar que tenemos, no dejamos de ser un equipo nuevo y al principio se nota. En esta segunda vuelta lo podemos hacer muy bien. Nuestros averajes son buenos, son factibles, los podemos superar. No estamos desanimadas, sino todo lo contrario. Tenemos muchas ganas de remontar la primera vuelta.
- ¿Cómo es jugar nuevamente con Elba Garfella?
- (Se ríe) Me encanta Elba, siempre hemos tenido muchísima conexión. Nos conocimos en selecciones españolas, que ya subía con las de mi categoría. Siempre nos hemos llevado muy bien. Somos amigas desde el primer momento. Ella me escribió que la habían llamado del Ensino. Yo le conté un poco, además le dije que estaría conmigo (se ríe). La convivencia con Elba es perfecta. Hacemos muchos planes juntas, también va bien evadirse un poco de la pista. Nos entendemos muy bien jugando juntas, nos buscamos, nos conocemos y es muy bonito.
- ¿Cómo se encuentra en Lugo y en el club más allá de la pista?
- Bien, ya es mi segundo año aquí. Eso dice mucho. Me están cuidando, me están respetando mis tiempos. Estoy muy contenta con mis compañeras y con el staff. Las instalaciones que tenemos en el Pazo son una locura, con el gimnasio, con todo aquí. Lugo es una ciudad preciosa. Siempre digo que el tiempo, en cuanto te acostumbras, le ves su encanto. Me encanta tener todo súper cerca. El ambiente es de paz, de tranquilidad, es muy guay. Me he aclimatado muy bien a Lugo. He hecho muy buenas migas con todo el equipo. Tenemos un grupo espectacular, así que todo muy bien y lo hace todo más fácil.
-