La gran torre de O Garañón de Lugo empieza a ser historia

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Inicio del derribo de la segunda torre de O Garañón
Inicio del derribo de la segunda torre de O Garañón Laura Leiras

La megaexcavadora ya derriba los pisos altos, entre ellos los famosos áticos que iban a tener las mejores vistas de la ciudad

21 ago 2023 . Actualizado a las 22:48 h.

La gran torre de O Garañón comienza a ser historia. La megaexcavadora que arrancó en junio a derribar los esqueletos de este mamotreto urbanístico está mordiendo los pisos más altos del edificio a un ritmo elevado, con lo que en pocos días ya se podrá ver más despejada la parcela y los lucenses, desde diferentes lugares de la ciudad, comenzarán a comprobar la ausencia de una mole que ha marcado el devenir urbanístico, político, judicial y social de la última década en Lugo ciudad.

La demolición de la segunda torre de O Garañón, que llevaba parada desde finales del mes de julio, se retomó el pasado viernes, cuando comenzaron trabajos de derribo en partes bajas del edificio. La demolición del primer edificio se hizo visible en la segunda semana de julio, pero a nivel de calle no se veían más avances al dejar de trabajar la megaexcavadora. Fue preciso crear un pequeño montículo de tierra para que la máquina pudiese asentarse mejor y así llegar a las partes más altas de la torre, los famosos áticos, que ya han desaparecido. De llegarse a compltar la construcción, iban a tener las mejores vistas de Lugo.

Este lunes 21 de agosto, la máquina, con un brazo de 41 metros de largo y 140 toneladas de peso, comenzó a arrasar las partes altas de la última torre que queda en pie, así como los pisos por la parte de atrás, donde el edificio iba a tener la entrada principal. Los trabajos van a buen ritmo. El rugir de la máquina va acompañado con la caída paulatina de los cascotes de hormigón y ladrillo, y en pocos días este edificio será historia, más allá de que queden por demoler los sótanos (hasta cuatro) y los cimientos, solo visibles desde las propias cuestas del Parque Rosalía de Castro. La enorme máquina va mordiendo verticalmente la estructura, de modo que va limando el edificio poco a poco.

Inicio del derribo de la segunda torre de O Garañón
Inicio del derribo de la segunda torre de O Garañón Laura Leiras

Una vez que termine de trabajar la gran excavadora y se eliminen los bajos del edificio, a partir de ahí comienzan las tareas de triturado de los materiales aprovechables y la reposición de la urbanización pasarán a tener protagonismo. La empresa concesionaria de la demolición, sufragada subsidiariamente por el Concello por más de 550.000 euros, está pendiente de que la Xunta de Galicia le conceda permiso para instalar una planta machacadora, de manera que se pueda gestionar en la misma parcela buena parte de los residuos. Hay que tener en cuenta que el derribo de O Garañón abarca 37.796 metros cúbicos.

Los plazos de derribo

Del esqueleto de hormigón y ladrillo que durante la última década afeó las cuestas del Parque ya queda menos. A pesar de la agilidad que la «megaexcavadora» traída desde Madrid ha imprimido a los trabajos, el cronograma diseñado por la empresa va con algo de retraso. El objetivo era que a mediados de agosto la parcela fuese ya zona verde.

Dieciséis semanas. Ese fue el plazo que Xestión Ambiental de Contratas, la compañía adjudicataria de los trabajos, estimó que necesitaría para devolver la parcela de O Garañón a su estado original. El cronograma que diseñó establecía que necesitaría 11 semanas para demoler la edificación, que entre la semana siete y la doce afrontaría la demolición de la urbanización, y que entre la doce y la 16 se haría el movimiento de tierras para reponer la parcela a su estado original. Las semanas 15 y 16 servirían, además, para plantar el césped.

Tomando como fecha del arranque de las obras el 21 de abril, cuando la alcaldesa, Lara Méndez, entró en la parcela para oficializar los trabajos, ya tendría que estar finalizada la demolición del edificio y avanzada la de la urbanización. Pero luego de cuestiones técnicas, incluso paralizaciones judiciales de pocas horas, no fue hasta inicios de junio cuando de verdad se aceleró todo el proceso de demolición.