Oficio y paciencia


La Liga también se compone de partidos como el de ayer, de citas que exigen oficio y paciencia para sobrevivir a despropósitos como los que perpetraron Espanyol y Dépor en los primeros 45 minutos. Menos mal que, con mucha más intención que juego, el asunto mejoró en la segunda parte. El empate le sirve al equipo coruñés para no abandonar la dinámica positiva del últimos mes, para poner tierra por medio con la zona de descenso y armarse para la segunda vuelta.

Lo cierto es que el Dépor no tuvo demasiado que ver con el equipo que pasó por encima de la Real, le complicó la vida al Real Madrid o se impuso con oficio al discreto Osasuna. Sin Babel y con Gil lesionado, le faltó profundidad y balón en una primera parte en la que Joselu y Andone apenas tuvieron participación. Casi todo cambió en la reanudación, el Dépor encontró por fin a un Çolak que abandonó la banda para ejercer de faro, adueñarse del balón y del partido con la sólida compañía de Guilherme y Borges y marcar en un grave fallo de la defensa blanquiazul, un error casi tan grosero como el que proporcionó el empate al Espanyol, en un exceso de confianza, solo un par de minutos después, de Sidnei.

Al margen de un Sidnei extrañamente errático y la confirmación de que el Dépor ha encontrado un patrón de juego, lo preocupante es que el equipo coruñés pierde para la próxima jornada a Juanfran, y Albentosa acabó con problemas físicos, precisamente ahora, cuando da la impresión de que la plantilla es cada vez más justa. Así lo dejó ver también Garitano.

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