Un fisioterapeuta con muelles

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

LUGO

Participó en la exhibición de mates de la Supercopa ACB durante dos años

23 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Jaime Capellá cambió el pasado verano el Prone por el Ensino. En el primer equipo de este último club ha ejercido esta campaña como preparador físico y fisioterapeuta. Con ello, ha retomado el contacto con el baloncesto, el deporte «que más» le gusta. No en vano, se convirtió en uno de los protagonistas de la Supercopa de la ACB en los años 2010 y 2011. Entonces, tomó parte en la exhibición de mates realizada en los descansos de sendas finales.

En aquella época, Jaime Capellá era un estudiante más en Madrid. Recuerda que, en septiembre de 2010, estaba en la capital por exámenes: «Fui a Magariños para hacer las pruebas. Te daban treinta segundos para hacer todos los mates que pudieses y lo grababan. Me eligieron y, después, me fui a Vitoria».

Con todos los gastos pagados, se plantó en el Bruesa Arena para realizar una exhibición de mates en el intermedio de la final. Aunque las cosas no salieron del todo bien. «Íbamos una persona de la ciudad de cada equipo. Un día antes, nos habían dejado la pista para entrenar. Nos calentamos y acabamos con las piernas reventadas. Llegado el partido, no me salió ninguno y, al final, hice uno sencillo fuera de tiempo», recuerda.

Además, pudo vivir en sus carnes la presión del pabellón en el que el Baskonia actúa como local: «El speaker me presentó como el representante de Madrid y me cayó una pitada que hizo que me temblase todo. Yo le dije que en realidad era de Lugo. Él lo anunció, pero con tanto abucheo no se oía nada».

Un año después, Capellá repitió experiencia en Bilbao. Entonces, con más poso, asegura que «no llevaba tanto miedo como la primera vez y disfruté más».

Además, tanto sus compañeros de experiencia como él tomaron nota de los errores cometidos unos meses antes en Vitoria: «El chico de Barcelona llevó resina de balonmano para que los balones no nos resbalasen por el sudor. Y cuando Navarro o Ricky volvieron del vestuario, tuvieron que limpiarlos, porque estaban muy pegajosos».