Torvar presentó concurso y 4 preconcurso, entre ellas Núñez y O Piñeiro
03 ene 2014 . Actualizado a las 07:05 h.La ejecución de un aval solidario de 15 millones de euros, que emplearon en el pago del canon al Ayuntamiento de Miño y en la compra de terrenos para construir la urbanización O Piñeiro, una promoción de 700 viviendas, colocó en el ojo del huracán a importantes empresas del sector en Lugo. Una de ellas, Torvar, presentó concurso de acreedores y otras cuatro, preconcurso. Se trata de tres del empresario José Núñez: Pronusa, Constantino Núñez S.L. y Constantino Núñez Vázquez, y de O Piñeiro, la sociedad que montaron para poner en marcha la promoción coruñesa. No se descarta que haya más que tengan que seguir este mismo camino, al no llegar a buen puerto la negociación con las entidades financieras, la antigua Caixa Galicia, hoy Novagalicia Banco y con Caja Madrid, actualmente Bankia, que traspasaron sus activos tóxicos a la Sareb.
El proyecto en Miño se remonta al año 2006 cuando un grupo de empresas lucenses consiguió, en competencia con Fadesa y con Vallehermoso, la adjudicación de la urbanización O Piñeiro. Siete años después las obras no pudieron empezar porque los terrenos están pendientes de calificación y todavía no son edificables. Fuentes consultadas señalaron que todos los trámites realizados durante todos estos años podrían quedar en suspenso. Darían paso a una nueva tramitación, partiendo de cero, lo que supondría otros dos años de espera, con lo que las posibilidades de que el proyecto tome cuerpo son bastante reducidas en estos momentos.
La iniciativa de Torvar
Torvar, la primera que recurrió al Juzgado Mercantil, al presentar concurso de acreedores, al no poder hacer frente al aval que firmó en su día de forma solidaria con el resto de los socios, no formaba parte de la UTE que se constituyó para acceder al concurso público. Se incorporó con posterioridad.
La Unión Temporal de Empresas la crearon J. Núñez, que tenía participación mayoritaria; Lucus Urban, de la que forman parte varias empresas de la capital, cuya actividad principal no está directamente relacionada con la construcción y algún profesional, a la que se sumó Odegal.
Los problemas que derivaron en el Juzgado Mercantil se arrastran desde hace ya seis meses, como consecuencia de la ejecución de los avales por parte de Novagalicia Banco.
Las empresas que forman parte de O Piñeiro-Miño disponen ahora de tres meses para tratar de llegar a un acuerdo con los bancos que concedieron los préstamos para la compra de los terrenos, o con la Sareb en su caso. El proyecto, presupuestado en su día en 120 millones de euros para desarrollo, con un plazo de ejecución de siete años, todavía hoy día sigue pendiente de arrancar.