Primera sesión del juicio de la primitiva perdida en A Coruña: aportan las pruebas que demuestran que uno de los fallecidos hizo la compra en Carrefour cuando se selló el boleto

A. Mahía / L. G. V. / T. R. A CORUÑA

A CORUÑA

ÁNGEL MANSO / ÁLEX LÓPEZ-BENITO

Los hermanos Reija, que entraron por separado a la primera sesión del juicio, se sientan en el banquillo de los acusados por la presunta apropiación del boleto premiado en el 2012. A las acusaciones populares de la viuda y la hija de quien la policía señala como dueño del boleto, se suma la del primer hombre que reclamó el premio

13 abr 2026 . Actualizado a las 18:04 h.

Catorce años después de que una combinación de la primitiva cambiara el destino de una administración de loterías y terminase en los tribunales, la Audiencia Provincial de A Coruña acoge este lunes la primera sesión del juicio contra Manuel Reija, el lotero de San Agustín, y su hermano Miguel, exdelegado de Loterías. El caso, que gira en torno a un boleto premiado con 4,7 millones de euros en el año 2012, ha comenzado marcado por la expectación mediática.

Minutos antes de las 10.00 horas, los hermanos Reija hacían su aparición en los juzgados de la fábrica de Tabacos. Lo hicieron por separado y arropados por sus respectivos equipos jurídicos. Manuel, para quien la Fiscalía solicita seis años de prisión, y Miguel, que se enfrenta a la misma pena por su presunta colaboración al omitir controles, entraron en el edificio con semblante serio pero aparentemente tranquilos. Pese a la nube de periodistas y cámaras que los aguardaba, evitaron realizar declaraciones sobre el fondo del asunto, limitándose a agradecer la presencia de los medios antes de cruzar el umbral hacia la sala.

Esta primera jornada del proceso está dedicada íntegramente a las cuestiones previas, Así, en esta primera jornada, tuvieron la posibilidad de plantear nulidades o impugnaciones de pruebas las acusaciones particulares de Manuel Ferreiro, la primera persona en reclamar el boleto (antes incluso de que saliera en la prensa), Raquel (hija de José Luis, el hombre fallecido al que la policía y la Fiscalía apuntan como beneficiario legítimo) y María del Carmen (viuda de Alonso), y también las defensas de los hermanos Reija y los abogados del Estado y de Loterías.

En esta jornada el abogado del lotero, Jesús Ángel Sánchez Veiga, adelantó su línea de defensa indicando que «Hay dos escritos de acusación excluyentes entre sí. Tanto el delito de estafa como el de apropiación indebida requieren un titular legítimo de un título al portador. Para que haya una estafa tiene que haber un legítimo estafador». «Existen indicios de que una persona realizase apuestas de combinación idénticas a lo largo de un período de tiempo pero esto en absoluto supone la existencia de una legítima posesión de este título al portador». Asimismo, consideró que existe una «falta de legitimización activa» de la hija del fallecido. Esta mujer, que pugna por convertirse en las próximas semanas en millonaria, «no es instituída heredera, sino una mera legitimaria». 

sorpresa en la primera sesión

Que se haya personado como acusación particular la familia de Manuel Ferreiro, el primer individuo que reclamó esta jugosa primitiva (antes incluso de que La Voz alertase de que se buscaba un millonario en la ciudad) ha causado sorpresa en la sala. Este hombre siempre mantuvo que «se habían quedado con su boleto» en un bar de la calle Antonio Noche donde comprobó su recibo. Tras descubrirlo, fue a reclamar el papel y se topó con que la cafetería en cuestión había echado el cierre. La hipótesis que manejaba este anciano es que, tras descubrir el bote, «el dueño bar de Antonio Noche le comunicaron al entonces delegado de Loterías [Miguel] que tenían una primitiva con 4,7 millones. Él avisa a su hermano, que él lo encuentre, nos sacamos de en medio al de Antonio Noche, y lo cobramos entre los dos».

El caso ha mantenido en vilo a la opinión pública coruñesa durante más de una década. Este fin de semana, la administración de loterías de San Agustín, que todavía regenta Manuel Reija, amaneció vandalizada. En la fachada y sobre la reja metálica del establecimiento aparecieron pintadas con el mensaje «Lotero, ladrón» escritas con en color rojo.

En el tramo final de la sesión las partes tuvieron la oportunidad de solicitar aportar nuevas pruebas durante el juicio. Así, la defensa de la viuda de quien para el Ministerio público y la policía es el «dueño legítimo», demostró con un extracto bancario de Carrefour que este individuo hizo la compra en este hipermercado de Alfonso Molina, donde se selló el boleto. Cabe recordar que hasta la fecha se apuntaba a José Luis por otro tipo de indicios. Teniendo en cuenta que nunca reclamó esta primitiva, la policía lo localizó, ya fallecido, porque la combinación ganadora se había jugado varias veces en A Coruña por la misma persona que había estado viajando con el Imserso a Caldas de Reis, Fuerteventura o Torremolinos, donde también se había optado por estos números. Y esto coincidía con el patrón de este coruñés.

No quisieron perderse el juicio, que es público, reclamantes que aún hoy mantienen que el premio les pertenece. En primera fila se sentó Antonio García que en su momento indicó no solo que el boleto que atesora 4,7 millones de euros es suyo, sino que puede demostrarlo y que, en la parte de atrás del papel, tiene unos garabatos dibujados.

A primera hora de esta mañana, coincidiendo con el inicio de la vista oral, los servicios de limpieza se afanaban en borrar los restos de pintura para devolver la normalidad al local, que se ha convertido en el epicentro simbólico de esta disputa judicial.

Un premio de 4,7 millones y un dueño que nunca lo cobró

El origen de este juicio se remonta al 30 de junio del 2012. Según la tesis de la acusación, un cliente habitual (fallecido en el 2014) acudió a la administración de San Agustín para comprobar varios boletos. Uno de ellos, sellado previamente en el Carrefour de Alfonso Molina, resultó ser el ganador de 4,7 millones de euros. El lotero, Manuel Reija, supuestamente no informó al cliente del premio y se quedó con el resguardo, alegando posteriormente que lo había «encontrado» sobre el mostrador de su local.

Su hermano, Miguel Reija, está acusado de facilitar que el proceso para que el lotero cobrara el premio siguiera adelante sin las comprobaciones debidas sobre la procedencia del boleto. La Fiscalía y la acusación particular sostienen que ambos urdieron un plan para apropiarse de un dinero que, tras años de investigación policial, se determinó que pertenecía al hombre fallecido. Ahora, la justicia debe decidir si los herederos de aquel vecino de A Coruña percibirán finalmente el millonario premio o si se mantiene la versión del hallazgo fortuito que defiende la defensa.