La gastronomía se volvió heroica en Taboada y Navia

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

LUGO

ROI FERNANDEZ

El Caldo de Ósos y la Feira da Androlla vencieron a la invernía

11 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

CRÓNICA dos citas con LA BUENA MESA

No solo la viticultura tiene carácter heroico en algunos lugares de la provincia. También los eventos gastronómicos pueden llegar a serlo. Autoridades, público, vendedores, y todo el que se puso a tiro, soportaron ayer estoicamente las inclemencias del tiempo en dos citas de referencia del calendario gastronómico lucense: La Festa do Caldo de Ósos y la Feira da Androlla. Vientos intensos y continuos aguaceros -en algún momento aguanieve- amenizaron el Domingo de Entroido. No pudieron, sin embargo, con el reclamo de la buena mesa en estas dos localidades, donde hubo degustaciones gratuitas para animar a los indecisos.

El inicio de la degustación de androlla estaba previsto en Navia para la una del mediodía. En Taboada, por el contrario, el reparto del caldo de ósos comenzó bastante más tarde, al término del pregón de la investigadora Tarsi Carballas Fernández, que repasó durante casi una hora vivencias de su infancia en este municipio. Entre ellas algunas relacionadas con la matanza del cerdo, en la que el caldo de ósos -elaborado con huesos frescos de la soá -solía sustituir a los callos en jornadas posteriores al sacrificio del animal, según cuentan las cocineras.

Menús y preparativos

Con motivo de la fiesta que se le dedica desde hace más de veinte años, los restaurantes de Taboada rescataron este plato en un menú especialmente elaborado para la ocasión que incluía además costilla asada y filloas y queso con miel de postre. En Navia, por su parte, numerosos visitantes cumplieron con la tradición de acercarse a la feria para elegir la androlla que degustarán en la comida del martes de Entroido. Toda una tradición gastronómica en muchos hogares lucenses. Como es habitual, en ambas ferias se instalaron numerosos puntos de venta con todo tipo de derivados del cerdo, pan, quesos, miel, licores artesanales y algunos postres típicos del Entroido. Productos que, por desgracia, muchas veces se echan en falta en las cartas de los restaurantes.