«Gong» se lleva por delante un millón de truchas

Miguel Cabana
miguel cabana LUGO / LA VOZ

LUGO

El muro de la presa cedió ante la crecida y las truchas murieron al quedarse las balsas sin agua.
El muro de la presa cedió ante la crecida y las truchas murieron al quedarse las balsas sin agua. félix luna

Una riada arrasó una piscifactoría en Ribeira de Piquín, que perdió toda su producción, unas cincuenta toneladas

21 ene 2013 . Actualizado a las 12:08 h.

La riada causada en el río Eo por las lluvias de «Gong» se llevó por delante una presa de Ribeira de Piquín que alimentaba una piscifactoría. Y como consecuencia de la rotura de dicha presa, similar a la de un molino tradicional, el caudal de agua necesario dejó de entrar en la balsas de la piscifactoría Truchas de Piquín. Murió toda la producción, aproximadamente un millón de truchas, dejando en la ruina a la familia propietaria, con cuatro empleados. El gerente, Pedro Yera, explicó ayer que el muro de la presa cedió ante la fuerza de la riada y dejó de hacer su función, que es la derivar el agua hacia las balsas de su piscifactoría, que se quedó sin circulación de agua y posteriormente seca, dejando morir al 100 % de las truchas que había en su interior.

El gerente explicaba ayer desolado que no se pudo hacer nada para evitar la tragedia porque no hay un sistema de bombeo alternativo ni de aportación de agua más que la presa del río, y tampoco es posible trasladar tal cantidad de truchas a otro lugar. Tras las inspecciones en la tarde de ayer de los técnicos de la Xunta, Medio Ambiente y la Hidrográfica, las casi 50 toneladas de pescado fueron llevadas a los bancos de alimentos de Lugo y de Viveiro, ya que están en perfecto estado para su consumo.

El gerente de la empresa aseguró que no tenían seguro porque la rentabilidad del negocio era la justa y tenía que ajustar reducir al máximo los costes; pero también matizó que en los 16 años que lleva funcionando Truchas de Piquín, nunca había visto una riada tan violenta, porque lo que nadie se esperaba que pudiese romper la presa.

Ahora no tiene ninguna posibilidad de volver a poner en marcha la piscifactoría porque al menos hasta el mes de agosto no será posible meter máquinas en el río para reparar la presa. Y eso sería posible en caso de que en agosto se produzca un estío intento, porque explica que hay muchos veranos que el río Eo lleva tanta agua que no sería posible repararla ni en la temporada seca. Por tanto, la única salida por el momento es el cierre y desaparición del negocio.

Truchas de Piquín, ubicada en un recóndito paraje del municipio de Ribeira de Piquín, entre la comarca de A Terra Cha y A Mariña lucense, había cogido fama en los últimos años de tener unas truchas de excelente calidad y sabor debido a su pequeño tamaño y a que se criaban en aguas de montaña muy limpias y de fuerte corriente. La piscifactoría está cerca del nacimiento del río Eo, en una zona poco habitada, con poca ganadería intensiva y abundantes bosques.